Diario de León

La rotonda de Montejos entra en la dimensión de los bulos en León

Anunciaron su ejecución en el año 2019 y aún permanece el punto negro en la N-120

Luis Urdiales
León

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Hace seis años, el Gobierno anunció el proyecto provisional del expediente de información pública del proyecto de construcción de una glorieta en la intersección de la carretera N-120, kilómetro 314 y la carretera de Montejos del Camino. El presupuesto estimado para la licitación ascendía a 384.696 euros, Se pintaron cincuenta metros de diámetro exterior y dos carriles de 4.5 metros de anchura cada uno. Y hasta hoy. La rotonda de Montejos está en línea de entrada al estadio que define los grandes bulos de proyectos con la provincia leonesa. En ese trámite de purgatorio que jamás avanza de promesa a ejecución, se topa con la esencia que motiva la estructura: un accidente recuerda que las garantías de seguridad del tramo no concuerdan con los intereses de los usuarios, que pasan por miles en esta carretera, un pasillo saturado en el corredor central de la provincia leonesa. La rotonda de Montejos pasó al limbo hace seis años, sin otra noticia que la que arma la larga espera en esa confluencia de cruce anacrónico, devorado por una línea continua que bloquea la maniobra a la mitad de los vehículos que acceden a la zona y el abandono en la causa política que en alguna ocasión llegó a impulsar la glorieta.

La rotonda de Montejos fue parte de la mercancía que desde el ministerio de Fomento se ofreció para compensar las trabas dispuestas para las localidades de esa zona que comunica, desde la salida de la capital leonesa con el oeste de la provincia, en forma de travesías atrapadas en medio de un muro infranqueable por más de tres kilómetros y medio; la línea continua se desplegó como una excusa por la seguridad vial. Pero la rotonda no ha recibido ni un adoquín, ni un gesto a mayores en el boletín del estado distinto a aquel anuncio de 2019, cuando cubrió dos párrafos de papel oficial para airear el primer paso administrativo. Aparece en las mociones políticas que llaman a instar al Gobierno a su construcción como uno de los puntos negros para la circulación en León; clave, porque además de los más de 20.000 vehículos que supera con holgura a diario en tránsito por la N-120, el cruce que está llamada a relevar abre los accesos a la capital leonesa a la ribera del Órbigo, una de las zonas de la provincia que aporta latidos a pesar del declive poblacional, social y económico que no pudo sortear; elemental para las comunicaciones con el principal polígono industrial de la provincia leonesa, el que más ha crecido en los últimos años, por la cantidad de tráfico pesado que soporta este tramo, con una circulación que incentiva la demanda de actividad vinculada al bloque logístico de Villadangos.

El proyecto se tomaba como referencia de mejora sobre el kilómetro 314 de la Nacional 120, sobre el cambio de rasante que da entrada a la localidad de Valverde, junto a una recta de casi un kilómetro en la que resulta imposible un adelantamiento, blindada con una línea continua que por momento resulta interminable. La rotonda llegó a plantearse sobre una vía de servicio paralela a la carretera nacional, pero de acuerdo con el dibujo que manejaba Fomento en el primer boceto diseñado, se levantaría en el mismo punto del cruce. Hasta el momento un lugar peligroso. Como todas las previsiones para aligerar la presión de tráfico y mejorar la seguridad de la carretera N-120, la acción perdió densidad administrativa desde que se produjo el cambio de Gobierno por la moción de censura que abrió la vuelta de los socialistas a La Moncloa, en 2018. Desde entonces, la rotonda de Montejos avanzó tanto como el plan para desviar el tráfico pesado desde la carretera nacional a la autopista de peaje. En el primer mes de gobierno, en agosto de 2018, el PSOE anunció que se ejecutaría en 2019.

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