Diario de León

Biomar entra en concurso y busca nuevas líneas de negocio para seguir

La biotecnológica prescinde de la mitad de su plantilla para sanear sus cuentas. El desplome de la facturación y un proyecto fallido suman una deuda que busca superarse

El Instituto Biomar está ubicado en el Parque Tecnológico de León.

El Instituto Biomar está ubicado en el Parque Tecnológico de León.fernando otero

María Jesús Muñiz Prieto
León

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El Instituto Biomar, una de las biotecnológicas leonesas pionera y a punto de cumplir treinta años de investigación e innovación, ha solicitado concurso voluntario de acreedores para intentar resolver los problemas financieros que se le han acumulado en los últimos dos años. La intención, según la compañía, es seguir adelante con el proyecto empresarial y buscar nuevas líneas de negocio, basadas en su amplia experiencia en microbiología marina y química de productos naturales.

De momento la búsqueda de la rentabilidad ha tenido como primera consecuencia la pérdida de casi la mitad de la plantilla, una veintena de profesionales cualificados a los que se les ha planteado un expediente de extinción de empleo (ERE); después de haber pasado por dos expedientes temporales de regulación que no han sido suficientes para sanear las cuentas de la sociedad.

La facturación de Biomar, una de las primeras biotecnológicas e instalarse en el Parque Tecnológico de León, sufrió una fuerte contracción desde finales de 2023 y sobre todo a lo largo de 2024. Una situación a la que se sumó más tarde la pérdida de un importante proyecto de investigación, a causa de un defecto de forma en la memoria técnica presentada por la consultora responsable, y a la que se había dedicado un importante esfuerzo de personal y financiero. Un doble contratiempo que originó una deuda bancaria que la empresa leonesa intentó revertir en un primer momento con la solicitud del preconcurso de acreedores, para negociar con las entidades (que no se avinieron al acuerdo), y con la reducción de jornada de los trabajadores.

Esta situación ha provocado también deudas con algunos proveedores, que ahora tratan de solucionarse con la solicitud del concurso voluntario de acreedores. Fuentes de la empresa aseguran que la intención es seguir adelante con el proyecto iniciado hace tres décadas, por lo que los esfuerzos ahora se centran en buscar nuevas líneas de negocio, que permitan recuperar la facturación, y con ella el empleo.

La mayor parte de los trabajadores afectados por el ERE suscribieron voluntariamente el acuerdo, aunque aseguran que se les debe aún la nómina de julio, la extra y la indemnización. Desde la compañía señalan que todos los ingresos actuales se destinan a mantener el pago a los trabajadores.

Biomar desarrolla la mayor parte de su actividad a través de contratos, tanto de investigación y desarrollo como de producción. Los principios marinos son su especialidad, y poseen una colección de microorganismos de este tipo muy importante.

Parte de sus instalaciones en el Parque Tecnológico de León han sido ocupadas además por otras multinacionales, y también esta parte del negocio se vio afectado por el cierre de proyectos el año pasado. De hecho, la salida a la situación actual se busca también desde la parte de colaboradores o empresas que ocupen las instalaciones de producción, investigación y fermentación que poseen.

Ahora los esfuerzos de la compañía están enfocados a buscar nuevos clientes en el sector farma, y también hacia otros sectores donde existe mayor demanda de productos innovadores, como el sector agro, aunque este ofrece márgenes inferiores.

De momento el plan de viabilidad en marcha ha obligado a dejar la plantilla de Instituto Biomar en 21 personas, prácticamente la mitad de las que había, con el compromiso de la empresa de «luchar para seguir adelante. Nuestro objetivo es continuar, en ningún momento liquidar la compañía».

Dificultades para la empresa tras el varapalo de Bacthera

La compleja situación financiera de Instituto Biomar se suma a la decisión de las multinacionales Lonza y Novonensis de liquidar todos los laboratorios de Bacthera a nivel internacional, entre ellos el que desde 2016 estaba ubicado en una parte de las instalaciones de la biofarmacéutica en el Parque Tecnológico de León. Una empresa de fabricación por contrato (CDMO) especializada en productos biofarmacéuticos vivos, y que había obtenido importantes certificaciones de la Agencia Española del Medicamento. Fruto de esta colaboración Biomar realizó una importante inversión en capacidad de producción de activos. A pesar de que presentó un plan empresarial a las multinacionales, que le permitía también mantener una plantilla de medio centenar de profesionales, la propuesta fue rechaza y la planta cerró.
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