Diario de León

León no es sólo cecina o morcilla: algunos productos gastronómicos menos conocidos

Hay platos, dulces y productos locales que, aunque no tienen la fama internacional, son auténticos tesoros culinarios

Ramiro J. Lopez

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León

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La riqueza de la gastronomía leonesa va más allá de la cecina y la morcilla. Hay platos, dulces y productos locales que, aunque no tienen la fama internacional, son auténticos tesoros culinarios. 

  • Las ancas de rana a la Bañezana: aunque suene exótico, es un plato profundamente arraigado en la comarca de La Bañeza y el Páramo Leonés, donde los ríos y humedales son abundantes. Las ancas se preparan tradicionalmente rebozadas y fritas, o bien guisadas en una salsa de tomate con un toque de ajo y a veces un poco de picante. Son una tapa deliciosa y crujiente , considerada una delicatessen local. 
  • La cecina de chivo: mientras que la cecina de vaca tiene la I.G. P. (Indicación Geográfica Protegida), en la Montaña de León (especialmente en pueblos como Vegacervera), la tradición es curar la carne de cabrito (chivo). Es un producto más rústico, con un sabor más intenso y salvaje que la de la vaca, y un color más oscuro. Es un manjar para los amantes de los sabores fuertes y curados. 
  • El Pata de Mulo (queso): este singular queso de leche cruda de oveja se llama así porque su forma tradicional (antes de la llegada de los moldes modernos), se asemejaba a la pata de un mulo. Es un queso de gran calidad de la comarca Tierra de Campos, con una textura compacta y mantecosa cuando está curado y un sabor ligeramente ácido y picante que gana intensidad con el tiempo. 
  • La sopa de truchas del Órbigo: los ríos leoneses son ricos en pesca fluvial, siendo el río Órbigo una referencia para la trucha. No es la trucha frita, sino una sopa caliente. Se hace con un caldo espeso a base de pan, ajo, pimentón, y por supuesto, trozos de trucha fresca cocida. Es un plato humilde y reconstituyente, perfecto para los días fríos. 
  • Los Imperiales de La Bañeza: nacidos de una receta de confitería del siglo XIX en La Bañeza. Son bizcochos ligeros hechos con una mezcla de huevo, almendra y azúcar, caracterizados por una textura muy fina y un sabor intenso. Se hornean en cápsulas de papel y son acompañamiento exquisito para el café.
  • Los nicanores de Boñar: es un dulce de repostería que se remonta al siglo XIX. Son pequeños y delicados hojaldres con forma de flor, muy ligeros y crujientes, espolvoreados generosamente con azúcar glas. Son un emblema de la localidad de Boñar, en la Montaña Leonesa. 
  • El arroz con leche al estilo leonés: aunque es un postre conocido en toda España, en León y alrededores se consume con la capa superior de azúcar quemada (caramelizada) justo antes de servir. Esto le da una costra crujiente y un sabor ahumado que contrasta con la cremosidad del arroz. 
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