Sobreexposición digital de niños

Pese a no tener la edad legal, el 60% de los menores entre 8 y 12 años tiene cuenta en redes sociales y entran sin control parental

Una estudiante realiza las tareas con su ordenador y su teléfono móvil al lado.DL

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Agencias
León

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Uno de cada dos menores ya utiliza las redes sociales y la mitad de ellos lo hace de forma «muy frecuente» pese a no alcanzar la edad legal mínima permitida para registrarse. Un 58% dice que tiene una cuenta propia y un 47% usa la de sus padres, sus amigos o sus familiares. La mitad de los niños de entre 8 y 12 años utilizan las plantallas, desde la televisión al móvil o los videojuegos, la tableta o el ordenador, más de una hora al día, pese a que este es el tiempo máximo recomendado por la Asociación Española de Pediatría. Pero es más, uno de cada cuatro niños entre los 8 y los 12 años asegura que no cuenta con ninguna norma para el uso regulado de las pantallas, mientras que el resto concreta que las normas en casa tan sólo se les imponen a ellos porque sus padres les prestan menos atención por estar pendientes de sus dispositivos.

Las voces de los diferentes especialistas en salud de la infancia —pediatras, psicólogos, neurólogos u oftalmólogos, por citar a algunos— no están teniendo éxito con sus mensajes sobre el peligro, los riesgos y el uso excesivo de las pantallas, más aún sin una supervisión familiar. Estos son los alarmantes mensajes que se desprenden de un estudio realizado por la Fundación Eroski entre más de 2.580 alumnos de toda España de entre 8 y 12 años, de los que un tercio, ya cuenta con un teléfono inteligente, con acceso a internet, que en la mayoría de las ocasiones le han regalado sus propios padres o sus familiares más próximos. En línea con otros trabajos precedentes, dos de cada tres alumnos de primaria hace un uso excesivo de las pantallas, muy superior al tope que recomiendan los pediatras para evitar riesgos para la salud a esas edades (un máximo de una hora diaria). El 50% ve de una a tres o más horas de televisión, el 30% manipula durante más de una hora el móvil y hasta un 12% supera las tres horas enganchado al smartphone. Ocho de cada diez dicen que lo usan para actividades de ocio, mientras que el 87% dedican este tiempo a los deberes. 

El libre acceso a las redes sociales es quizá una de las cuestiones en las que más se pone el foco, porque hasta los 14 años no pueden registrarse. Pese a todo, el 60% de los menores indica que tiene claves de acceso propias, pero el 48% restante utiliza las cuentas de sus padres con su consentimiento, lo que demuestra una altísima normalización del uso a las redes por niños en el ámbito familiar. Esta permisividad y bajo control contrasta con las alertas lanzadas por los especialistas que, en base a estudios científicos y sociológicos, desaconsejan el acceso prematuro a las redes sociales porque expone a los niños a contenidos inapropiados o traumáticos para su edad, facilita el ciberacoso y los ataques a su libertad sexual y pone en riesgo su privacidad, además de poderles dañar en su proceso de maduración. 

La ley de protección a los menores en el ámbito digital que elaboró el Gobierno y que ahora se debate en el Congreso prohíbe explícitamente a cualquier menor de 16 años registrarse en una red social y exige a los operadores la implantación en sus plataformas de controles de edad realmente efectivos para que el mandato sea una realidad. Las redes sociales preferidas a estas edades son Youtube, para casi nueve de cada 10, WhatsApp, para el 46% y Tik Tok, para el 33%. 

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El estudio revela «que el 18% de los menores ha visto mensajes de odio o insultos, un 9% ha estado expuesto a videos violentos o de peleas y un 43% afirma haberse sentido incómodo o asustado en algún momento durante el uso de pantallas». «El uso inapropiado y excesivo de pantallas en edades clave para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los menores, así como la falta de normas y supervisión adulta, refuerza la necesidad de programas educativos y políticas públicas que promuevan entornos digitales seguros», señala el director de la Fundación Eroski, Alejandro Martínez.