La reconstrucción de la casa del cura del Mercado se reactiva tras 6 años
La parroquia prevé abrir en septiembre el «Catecumenium Don Enrique García Centeno». La licencia le obliga a recuperar la fachada que se pudo tirar con un permiso especial

Las obras de la nueva casa del cura del Mercado en León obligaron a cortar esta semana un día la calle Herreros.
Seis años después de que se derribara la fachada, pese a su nivel de protección y su enclavamiento en el Camino de Santiago, la antigua casa del cura del Mercado, en la que censó durante 47 años el mítico párroco Enrique García Centeno, ahora inmortalizado en la rinconada aledaña a la iglesia, vuelve a levantarse desde los cimientos del número 10 de la calle Herreros.
Ahora sí, el nuevo centro promovido por la parroquia de Santa María del Camino tomará cuerpo tras el encargo a Decolesa, con el horizonte de septiembre del próximo año como plazo para la inauguración de un proyecto en el que, «tras afinar un poco en los materiales», se invertirán cerca de 1,5 millones de euros, como traslada el titular de la parroquia, Manuel Fláker.
La factura, como señala el religioso, se afrontará con un crédito, avalado por el Obispado, que se amortizará durante 20 años con el pago de las «domiciliaciones» que han aceptado sufragar «cerca de un centenar de feligreses y miembros de las comunidades neocatecumunales», a los que se suman «otras aportaciones puntuales» de un benefactor.
La empresa leonesa, especialista en obras relacionadas con el patrimonio, como la rehabilitación de la plaza del Grano, se ha hecho cargo del proyecto que llevaba tras el concurso convocado por la parroquia, posterior a los trabajos de la anterior constructora que se encargó del derribo de la fachada y la cimentación de micropilotes.
Con los permisos de obras y las catas arqueológicas ya ejecutadas, la empresa avanza ya en la excavación que permitirá asentar el edificio y levantar el centro «Catecumenium Don Enrique García Centeno», como se ha decidido bautizar al proyecto en homenaje al emblemático párroco. Los trabajos son visibles por la presencia de la retroexcavadora que, plantada delante de la puerta principal de la iglesia del Mercado, obligó a cortar la calle Herreros un día. Las máquinas avanzan a la par que se ejecuta el encofrado.
Sobre esta base se levantará la nueva edificación, que tendrá las mismas alturas que el inmueble original: una planta baja, más dos pisos.
La nueva casa cuenta con la obligación de reeditar la misma imagen que tenía su precedente. La condición se fijó en los permisos, rubricados por el Ayuntamiento de León y la comisión de Patrimonio de la Junta, que permitieron salvar los inconvenientes de la protección nivel IV-A que tenía dentro del Plan Especial de la Ciudad Antigua. Ahí, se reseñaba el valor su consideración como «ambiental de arquitectura popular», se citaba su antigüedad centenaria y se describía «la fachada de ladrillo visto, la estructura de vigas de madera y el tejado de tejas de cerámica».
El documento imponía «el mantenimiento de las fachadas, cubiertas y elementos visibles desde el exterior», pero las dos administraciones dieron por buena la argumentación de la parroquia sobre la «inadecuación de los espacios interiores actuales para el fin» que se proponía.
La explicación de que «el estado de la estructura» conllevaría «un coste desproporcionado para el edificio» que se programaba sirvió para que dejaran tirar la casa por completo.
El permiso se dio en enero de 2019, tres meses después de que se hubiera rechazado de manera inicial, y en contra de lo que le sucedió al edificio contiguo, de titularidad privada, cuya rehabilitación se promovió casi a la vez. La autorización avaló que, a principios de verano de 2019 se empezara a desmontar el edificio por el tejado. Sin cubierta, la fachada perdió estabilidad, cayeron materiales a la calle y, ya en otoño, tuvo que acelerarse el derribo que dejó la parcela libre.
Aislada por una valla se ha mantenido hasta ahora, apenas abierta la puerta para la ejecución de las catas arqueológicas. Resuelto este trámite, que parecía liberar el proyecto, la sucesión de problemas ha enredado el avance de la reconstrucción de la casa del cura del Mercado. En este espacio no tendrá ya su residencia el cura.
El inmueble habilitará en el sótano un auditorio, un comedor y un almacén, detalla Fláker.
Por encima, en la planta baja, irá el despacho parroquial, otra sala de reuniones y el centro de Cáritas, con un almacén para los alimentos.
En el primero, se habilitará «un pequeño oratorio», además de salas de uso polivalente, al igual que el piso superior, como señala el párroco, quien incide en que, en estos espacios, además de «las catequesis y los cursos de preparación al matrimonio y otras actividades parroquiales», se abre su cesión para reuniones de asociaciones de vecinos o colectivos sociales que lo pidan.

La casa del cura se sitúa frente a la iglesia del Mercado.