Scayle e Incibe ya están conectados para cortar los ciberataques con claves cuánticas
El supercomputador se prepara para la computación cuántica con dos nuevos emuladores

Interior del centro de supercomputación, ubicado en el Campus de Vegazana de la Universidad de León.
La seguridad en las comunicaciones es hoy en día un quebradero de cabeza para las instituciones, y también para los ciudadanos, teniendo en cuenta que cada vez más gestiones y actividades se realizan en línea. Frente a este avance tecnológico, el Centro de Supercomputación de Castilla y León y el Incibe ya están conectados mediante fibra a través del proyecto Cinderella lo que permitirá desarrollar claves cuánticas «para que en caso de un ciberataque durante la comunicación la clave se autodestruya completamente lo que permitirá al receptor del mensaje saber que está corrupto, con lo que la comunicación cuántica es así más segura que la tradicional», explica el técnico del departamento de Supercomputación de Scayle y técnico del proyecto QuantumSpain Scayle, Santiago Merino, quien junto con su compañero de la RedCayle, Ignacio Samuel Crespo Martínez, participó en ICE-10 Quantum Information in Spain celebrado en Valencia donde expusieron los avances técnicos del supercomputador leonés.
El centro de supercomputación, ubicado en el Campus de Vegazana y pendiente de su traslado a la nueva sede en una parcela próxima, ya cuenta con los dos equipos para realizar la conexión con el Incibe que se hará efectiva antes de final de año. Las máquinas que generarán esas claves cuánticas que darán seguridad y protegerán las comunicaciones (QKD) forman parte del Laboratorio Cuántico, que permitirá el desarrollo de un sistema criptográfico en la nube resistente a ataques con computadores cuánticos. Pero a mayores, además de esa vinculación entre instituciones públicas, Scayle también teje lazos con empresas privadas como la leonesa Tedra, ligada también al sector de la supercomputación. La compra de más equipos para este laboratorio cuántico pone de relieve la necesidad y la apuesta por hacer más seguras las comunicaciones, tanto del sector público como del sector privado, como se expuso hace un año durante la presentación de los acuerdos que llevan a cabo el Incibe y Scayle, dependiente de la Consejería de Movilidad y Transformación Digital de la Junta.
Un salto en la computación
Junta con el Laboratorio de Comunicaciones Cuánticas, Scayle también está inmerso en los avances de la supercomputación cuántica. Estas iniciativas también las presentaron en Valencia Merino y Crespo, donde explicaron algunas de las pruebas que han realizado ya con los dos emuladores cuánticos con los que cuenta el centro desde hace tan sólo dos meses, uno con 30 qubits y otro con 33, adquiridos con fondos del programa nacional Quantum Spain y el Cinderella. Merino explica que ya han empezado a estudiar algunos algoritmos, como el de Short sobre la factorización de números, con lo que han demostrado la velocidad de la capacidad de la cuántica al comparar los resultados con un ordenador tradicional, unos emuladores que están disponibles para los investigadores de la Red Española de Supercomputación. «Cada vez son más lo grupos de investigación que desarollan proyectos que recurren a la emulación cuántica», precisa el técnico de Scayle, para incidir en que es un recurso que se pone a disposición de los científicos.
«Los emuladores cuánticos son ordenadores tradicionales que están preparados para ejecutar softwares que emulan el funcionamiento de un ordenador cuántico, lo que permitirá que cuando llegue un ordenador cuántico de verdad no se empiece a trabajar desde cero, que haya una base para darle continuidad», señala Santiago Merino, quien contextualiza que actualmente en España tan sólo hay estos emuladores en el Centro de Supercomputación Nacional, el BSC de Barcelona y el Cesga, el centro de supercomputación de Galicia.