Ninguna empresa quiere reformar la cubierta del polideportivo del Ejido en León
La obra para acabar a la cuarta con las humedades del edificio municipal queda desierta. El Ayuntamiento de León busca por negociado directo una empresa que lo ejecute

El polideportivo está situado en el Ejido.
Después de tres intervenciones, que apenas han logrado enmascarar el problema de las filtraciones de agua, el proyecto de reforma de la cubierta del polideportivo Salvio Barrioluengo del Ejido no encuentra quien emprenda la cuarta intentona. Ninguna constructora se ha presentado al concurso, convocado por el Ayuntamiento de León, que ahora busca en un negociado directo sin publicidad hallar una empresa que no deje colgada la intervención y acabe con las manchas, humedades y goteos incesantes en la instalación municipal que aúna piscina cubierta, rocódromo y galería de tiro.
La fórmula del negociado directo se ajusta a las guías marcadas por la ley. El Ayuntamiento de León debe contactar con «tres empresas aptas para la ejecución de la obra, siempre que ello sea posible», sin alterar las «condiciones originales», como se cita en el informe. Como consecuencia, no se puede subir el presupuesto de licitación, fijado en 220.000 euros como máximo por los trabajos que se incluyen en los pliegos de condiciones.
Si al final no hay oferta en firme, el consistorio tendría que convocar un nuevo concurso en el que modificara la factura, como le sucedió con la reforma integral de las piscinas cubiertas de La Palomera, donde a los 3.381.172,42 euros iniciales le sumó otros 885.551,55 euros. El extra presupuestario hizo que se llegara a los 4.266.723,97 euros que, entonces sí, atrajeron la atención de los licitantes para atender con solvencia a las labores que se exigían a cambio.
Un paso antes todavía de esta salida, el Ayuntamiento espera solventar el problema en el polideportivo Salvio Barrioluengo. El proyecto demanda que se desmonte «la cubierta de chapa», con la «recuperación del material para su posterior recolocación», y que se eliminen «las sucesivas capas inservibles por el efecto de la humedad». Por fuera, como se detalla en el informe, se tendrá que desarmar también todo el tejado para dejar «al descubierto las capas interiores, como el aislamiento de lana mineral, que será retirado, las correas y el tablero hidrófugo del panel sándwich». Una vez abierto, según se describe, la constructora deberá «sanear el tablero superior, retirar aquellas piezas que se aprecien degradadas por las humedades y sustituirlas por otras de similares características». Para aislar, esta vez, «se aplicará una membrana líquida polimérica» y «un panel de virutas». Resuelto todo, se pintará y quedará a la espera de ver si, a la cuarta, se arregla.