León devuelve 60 contenedores marrones nuevos
El Ayuntamiento entrega parte de los que tenía acopiados desde hace 3 meses porque había de más

En la foto superior, el área de la que se llevaron parte de los contenedores este miércoles; sobre estas líneas, la misma zona el pasado martes, antes de que se hiciera público en este periódico.
Después de más de tres meses desde que terminaron de montar los nuevos contenedores marrones por piezas, siete camiones se presentaron este miércoles en las instalaciones del servicio municipal de limpieza y recogida de basura, en la carretera de Vilecha, para llevarse 60 de ellos. No para colocarlos en las calles de León, donde deberían de haberse repartido desde enero de 2024 como marca la ley, sino para su traslado fuera de la finca municipal, junto al mercado nacional de ganados, tras haberse advertido de pronto que el número de recipientes entregados excede los que se habían contratado, según las explicaciones oficiales ofrecidas a los trabajadores, justo el mismo día que este periódico hacía público que llevaban desde el verano acopiados porque el Ayuntamiento de León no sabe cómo poner en funcionamiento esta nueva fracción del reciclado susceptible de convertirse en biogás.
La merma hace que queden al aire libre, junto a las naves del centro de transferencia de basura, 740 contenedores marrones, a razón de 1.092,63 euros cada uno de ellos. El resto quedan ya en manos de la empresa a la que se adjudicó el contrato en julio de 2024. El acuerdo establece un presupuesto de 1.062.985 euros, IVA incluido, de los que se han liquidado ya 815.000 euros con la primera parte del encargo de los nuevos contenedores marrones con capacidad útil para 720 kilos de residuos. El dinero que falta se ejecutará con cargo a la demanda de cubos de otras dimensiones, que debe solicitar el consistorio de la capital leonesa hasta agotar la partida total dispuesta.
Los contenedores que quedan a la intemperie en la parcela esperan ahora que el equipo de gobierno de José Antonio Diez defina el modo de implantarlos. Los recipientes no se pueden repartir por las calles como están, dado que les falta que se coloque el sistema de apertura electrónica obligatorio para esta nueva fracción de residuos, entre los que están la fruta y verdura, las sobras de la carne y el pescado, las cáscaras de huevo, las flores, los palillos, el papel de cocina, las infusiones, el café y el pan. Los vecinos necesitarán una tarjeta o un código QR para abrir la tapa, como ya sucede en otras ciudades que se han adaptado a la ley.