León acopia sin saber cómo instalar 750 nuevos contenedores marrones
- El Ayuntamiento ha abonado ya 815.000 € de los 1.062.985 € totales del contrato
- Los recipientes de la nueva fracción orgánica de reciclaje deberían de estar puestos desde 2024

Los nuevos contenedores marrones están acopiados en una finca municipal a la nintemperie desde hace más de tres meses.
Debían de haberse repartido por las calles de la ciudad va para dos años, como obliga la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Pero, por ahora, no han pasado de la finca del servicio de limpieza, en la carretera de Vilecha. Ahí, desde hace más de tres meses, se almacenan los 750 primeros contenedores marrones para la nueva fracción de reciclado de orgánico, por los que se ha pagado ya 815.000 euros, sin que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de León haya avanzado todavía en el sistema de apertura electrónica que necesitan, ni cuente con un horizonte cierto sobre cuándo se instalarán.
El retraso tiene ya una incidencia económica directa. Por segundo año consecutivo, el consistorio de la capital leonesa tendrá que pagar cerca de 850.000 euros de penalización a Gersul por las toneladas entregadas al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR), entre las que no debería contabilizarse ya la basura de este nuevo reciclaje de orgánica, en el que se cuentan la fruta y verdura, las sobras de la carne y el pescado, las cáscaras de huevo, las flores, los palillos, el papel de cocina, las infusiones y el café y el pan, entre otros desechos susceptibles de poder convertirse en biogás.
Todos estos restos tienen que echarse al nuevo contenedor marrón, que se sumará al azul del papel, el verde del vidrio, el amarillo de plásticos y envases y el gris del resto. Aunque para hacerlo, el Ayuntamiento de León tienen que definir el sistema para la puesta en funcionamiento. En enero de 2024, el consistorio adjudicó por 18.150 euros el contrato con una asesoría externa para que entregara «la información precisa para implementar la primera fase», en la que entraban los llamados «grandes generadores» de residuos, entre los que entran los supermercados, hoteles, hostelería, industria y centros educativos y sanitarios. Casi dos años después no se sabe nada.
Lo único que existe por el momento son los contenedores, pagados en un 70% con una subvención de la UE recibida en 2022. Los 750 recipientes con capacidad para una carga útil de 750 kilos de la primera remesa, por los que se ha liquidado ya una factura de 815.000 euros, forman parte del contrato global de 1.062.985 euros adjudicado por el Ayuntamiento de León en julio de 2024. En los próximos meses, se complementarán con la llegada del resto de cubos, de diferentes tamaños, hasta agotar el presupuesto total.
Aunque, tal y como se encuentran, no sirven. Los recipientes disponen de «preinstalación para cerradura electrónica compatible con los principales fabricantes del mercado», pero les falta el equipamiento para la apertura que tendrá que colocarse con otro nuevo contrato. No se abrirán con un pedal, ni con la mano, sino que se necesitará un sistema que identifique a quién accede al contenedor y los residuos que deposita. La idea inicial hace tres años hablaba de una tarjeta, como en algunas ciudades, o un código QR que se activaría desde el teléfono móvil para que se levante la tapa de manera automática. Con 2026 encima, el contenedor marrón es un extraño aún en la ciudad.
A la intemperie en mitad de una finca y a la espera de la nueva tolva

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie

Nuevos contenedores marrones sin uso y a la intemperie
