El Ayuntamiento de León tendrá que pagar con sus fondos 738.000 € de una ayuda de la UE por el contenedor marrón
El gobierno municipal no ha logrado en estos tres años y medio implantar el sistema como se comprometió
Los contenedores están acopiados en las instalaciones de limpieza desde el verano.
Ni siquiera se ha estrenado, pero el nuevo contenedor marrón acumula un nuevo gasto del Ayuntamiento de León arrojado a la basura. Después de que, en los dos años que ya debería llevar implantado por ley, la antigua Gersul haya penalizado al consistorio con una factura adicional de 1,7 millones de euros por las toneladas no recicladas en esta nueva fracción de orgánica, el equipo de gobierno de José Antonio Diez se acaba de encontrar con que, a un mes para terminar 2025, se hace imposible implantar el nuevo recipiente de recogida de residuos. Le falta el sistema de apertura electrónica y ni siquiera hay plan decidido sobre cómo desarrollarlo. Pero, si no acredita antes de 31 de diciembre que están en funcionamiento en las calles, la administración municipal de la capital leonesa perderá más de 738.000 euros de la subvención que la UE concedió en septiembre de 2022, hace ahora tres años y medio, para sufragar el 70% de la compra de los recipientes.
Los servicios técnicos ya asumen que no habrá manera de reclamar la subvención, que subre el 70% de los 1.062.985 euros del contrato, que se licitó en agisto de 2023, pero no se formalizó hasta el 5 de septiembre de 2024. El Ayuntamiento de León, al que le correspondía sólo afrontar un gasto de 324.985 euros, deberá asumir el total, después de que tampoco cursara la solicitud de prórroga que que podría haber invocado a lo largo de 2024. El consistorio ya ha adelantado 815.000 euros de los primeros 742 nuevos contenedores marrones se montaron pieza a pieza el pasado verano en la finca del servicio municipal de limpieza viaria y recogida de basura, en la carretera de Villacedré, junto al mercado de ganados, pero aún no se pueden utilizar.
No se trata de recipientes como los que hay en la actualidad en las calles. Este nuevo elemento del mobiliario, que ya tienen implantado otras ciudades del entorno, requiere un sistema de apertura electrónica con tarjeta o código QR. No se puede levantar la tapa de otro modo, en el intento de intentar garantizar que no se arrojan otros desechos diferentes a los susceptibles de reclicarse para generrar biogás, como la fruta y verdura, las sobras de la carne y el pescado, las cáscaras de huevo, las flores, los palillos, el papel de cocina, las infusiones, el café y el pan.
El problema se debe a que los recipientes se encargaron a la empresa Formato Verde SL con «preinstalación de cerradura electrónica compatible con los principales fabricantes del mercado» y después no se hizo nada más. En estos tres años y medio desde que se confirmó la concesión de la subvención de la UE, el 16 de septiembre de 2022, no se ha avanzado en la tramitación de ese contrato adicional para encargar el sistema electrónico que ahora, en apenas un mes, sin que ni siquiera haya pliegos de condiciones, se antoja imposible tramitar, adjudicar y que la empresa lo ejecute.
Pero, aunque llegara, tampoco se ha adoptado la decisión sobre cómo se implantará este nuevo contendor marrón que obligará a un cambio a los ciudadanos. Tras dos años de saber que la nueva ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular exigía su implantación a partir de 2024, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de León no encargó hasta ese mismo mes de enero un trabajo a una empresa externa de ingeniería, con unpresupuesrto de 18.150 euros, para que le dijera la forma el modo de «implementar en su primera fase la nueva línea de recogida separada de residuos, dirigida a los biorresiduos producidos por grandes generadores, incorporando información adecuada para la concienciación de los usuarios». El trabajo ya está entregado, pero sigue sin haber una decisión que aclare de qué manera y cuándo se pondrán en la calle los recipientes.
Precedentes
La suma de inoperancias ha hecho que el gobierno de Diez se hay encontrado con que le atropella el tiempo para cumplir con los requisitos a los que le ata la subvención financiada por la UE, con cargo al «Fondo Next Generation EU» dentro del «marco del Plan de Recuperación, Trasformación y Resiliencia», como «compromiso de la nueva implantación de un sistema de recogida separada de biorresiduos», según se cita en el objeto del contrato. No es la primera vez que le sucede al Ayuntamiento, que ya tuvo que afrontar en solitario 2.568.720,4 euros de las obras del plan Edusi por no ejecutarlas y justificarlas dentro de plazo tras seis años y medio desde su concesión.
La alarma suscitada por esta subvención ha hecho que el Ayuntamiento de León opte por acelerar otro contrato ligado a fondos europeos que tienen como destino el nuevo sistema de biorresiduos. Por uegencia, a dedo, ha adjyudicado la obra de la nueva tolva en la que se echaran los residuos de este nuevo contenedor marrón a la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León, S.A. (Somacyl). El vaso se ubicará dentro de la finca del servicio de limpieza, costará 1.634.449,51 euros, de los que 1.022.019,7 euros los compromete la UE, y lo hará este ente que el alcalde Diez, cuando era portavoz del PSOE en la oposición, consideraba «la caja B» de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta para «hacer negocio».