El derribo del armatoste de la fuente de Pinilla pone a prueba el tráfico
Los trabajos cortarán de manera puntual a partir de finales de semana el paso por este punto crítico

Las vallas ya delimitan la glorieta para comenzar las obras de forma inmediata.
El final de año se celebrará ya sin el armatoste de la fuente de Pinilla. Los 1.800 metros cuadrados de hormigón armado, en basto, que forman la estructura divida en planchadas a cinco niveles, con juegos de chorros de agua y luz, desaparecerán del paisaje de la rotonda. La mole se la llevará por delante la piqueta a partir de los próximos días, ya con las fiestas de Navidad encima, de acuerdo al plan de obra que condicionará el tráfico de un punto crítico de la ciudad.
El prólogo lo ponen las vallas que se han colocado para delimitar el interior de la rotonda de Pinilla. La preparación del terreno dará paso para comenzar de manera inmediata con el desmontaje de la fuente ornamental. No se demolerá tal como está. Los operarios de la empresa adjudicataria comenzarán por desarmar los materiales susceptibles de reutilización en otras fuentes ornamentales de la ciudad. Motores, bombas, luminarias, cuadros eléctricos, surtidores, válvulas y juegos de agua se quitarán con cuidado a lo largo de esta semana.
El cronograma determina que antes del fin de semana se finalizará esta fase preliminar de la obra, en la que el mayor engorro se prevé con la retirada de los motores y las bombas. Si se aceleran los trabajos, incluso podría llegarse al viernes con posibilidad de que entren las máquinas en el interior de la glorieta de Pinilla: una retroexcavadora para la demolición y una trituradora. Con su acción coordinada, los 1.800 metros cuadrados de hormigón armado se convertirán en escombro 21 años después de su estreno.
El problema para el tráfico surgirá con la retirada de este escombro. El operativo previsto no habla de cortar la circulación, pero sí de que, como muy tarde la próxima semana, se empiece a restringir el paso por uno de los dos carriles y, acompasada a la entrada y salida de los camiones, se limite el paso.
La necesidad de acomodar las obras de demolición de la rotonda a los vehículos condicionará el tránsito por este enclave vital del oeste de la capital leonesa en el que se comunican los barrios del Crucero y Pinilla, y en el que se concita el hermanamiento con San Andrés del Rabanedo. La rotonda distribuye el tráfico de las seis calles que desembocan ahí: Riosol, La Magdalena, San Ignacio de Loyola, Carlos Pinilla, San Andrés y Laureano Díez Canseco.
Los vehículos que lleguen desde estas calles se encontrarán durante un mes con este escollo delante, aunque las tres primeras semanas, en plena Navidad y con los festivos por el medio, se estima que acumularán las mayores molestias. Una vez demolido el hormigón y retirado el escombro, los camiones tendrán todavía la función del movimiento de tierras y la adecuación de la superficie.
En esta última fase, que dependerá de que la meteorología pueda retrasar los plazos, se colocarán las redes de riego y drenaje, además del tendido de las conducciones necesarias, y se conformarán las zonas ajardinadas con la plantación de árboles y arbustos. Como cierre, se ejecutará la plataforma sobre la que se colocará la escultura de 7,50 metros de altura y 5,50 metros de ancho, firmada por el artista leonés Conrado Zurdo Álvarez, en la que las piezas de acero corten laminado dibujan dos árboles que se abrazan.
La escultura añadirá sus 48.345 euros de coste a los 93.600 euros de la obra demolición de la fuente. La suma alcanza los 141.945 euros totales que pagará el Ayuntamiento de León para atender la reclamación de UPL, portavoz de los descontentos vecinales que en los últimos años han exigido que se elimine el armatoste de hormigón. La factura se sucede después de los 220.000 euros que se gastaron en 2004 para construirla, entonces con los leonesistas como promotores.