Inbiotec despega con la gestión de 8M€ en investigación y el incremento de plantilla
Un amplio número de líneas científicas abiertas, incluida la biotecnología inicial. El centro, absorbido por Cesefor en 2021, aspira a importantes cuantías desde León para investigar

Uno de los trabajadores en las instalaciones de Inbiotec, en imagen de archivo.
El próximo mes de abril se cumplirán cinco años de la crisis de Inbiotec, el centro de investigación que finalmente fue absorbido por la Fundación Cesefor para reconvertirse y ampliar sus líneas científicas. Con seis trabajadores más que cuando solicitó entrar en concurso de acreedores y aspira gestionar a través de convocatorias competitivas ocho millones de euros vinculados a investigaciones del sector agroalimentario y forestal. Los investigadores desde León se han presentado a una quincena de convocatorias en las que tienen «muchas esperanzas» y con líneas de acción claras: identificar el problema, aportar la solución.
«La biotecnología ha ido manteniendo la inercia de Inbiotec, puede que haya un poco menos de actividad, pero es relevante para otros proyectos como los análisis genéticos de especies forestales», explica el responsable del área de Recursos Naturales de Cesefor en León, Roberto Rubio, quien destaca la capacidad «de atraer inversión» a través de convocatorias tanto nacionales como internacionales: «Conseguimos muchos proyectos competitivos».
«Vamos despacio, pero seguros, con más personal y con nuevas líneas de trabajo, buscando ser competitivos», resume Rubio. El director de Cesefor, Pablo Sabín, destaca la importancia de «estar cerca» del territorio para poder avanzar: «Inbiotec es un centro que ahora ha crecido en líneas de trabajo y presta otros servicios como el análisis de datos, la gestión forestal o la biotecnología», recuerda Sabín tras incidir que su presencia en Ponferrada, donde se centran en la estrategia del castaño, también «es clave».
Diferentes líneas
Roberto Rubio desgrana que actualmente el centro leonés trabaja en líneas de investigación como la epigenética, el estudio de la adaptación de los genes y los recursos genéticos locales a un entorno, lo que ayudará a la adaptación al cambio climático; el diagnóstico y análisis de plagas, no solo forestales, sino también para permitir estrategias de gestión; el análisis químico de productos como aceites esenciales y su comportamiento para el control de patógenos; todas las iniciativas ligadas al castaño en la comarca del Bierzo como la lucha contra la avispilla —que monitorizan para la Junta— o el desarrollo de productos biológicos que permitan controlar el hongo que causa la podredumbre de la castaña, un trabajo que llevan a cabo con la Universidad de Florencia, un centro referente mundial en esta materia.
«Atraemos inversión a la provincia de León como promotores y tractores de recursos forestales», destaca el responsable de esta área en León, quien recuerda que se está invirtiendo en la renovación del equipamiento y su modernización
El futuro de este centro, que actualmente trabaja con más de un millón de euros en inversiones, se centrará en seguir postulándose a convocatorias de investigación y trabajar en el ámbito de la fisiología vegetal «para identificar diferentes progenies dentro de especies para que sean más resistentes», comenta para añadir, entre otras cuestiones, que la proyección del laboratorio científico leonés «contribuye a promocionar el potencial forestal de León en Castilla y León y en el resto de Europa», además de aportar sus investigaciones a la recuperación de superficies o áreas degradadas, como por ejemplo tras los incendios, en lo que han demostrado ser un equipo puntero a nivel europeo. Un salto cualitativo y cuantitativo para unas instalaciones científicas que estuvieron a punto de desaparecer hace poco menos de cinco años.