Adif planea hozar en el puente de Azorín con cuatro meses de cortes de tráfico
La intervención adecuará un paso alternativo y regulación con semáforos para el principal trazado de unión entre León y San Andrés

Imagen del puente de Azorín, reformado meses atrás en superficie
Adif aplica en San Andrés hasta las últimas consecuencias la máxima de llegar al puente y cruzar la vía; cuando toque. Ya está el aliento de la obra encima del salto de la prolongación de la calle Azorín, en uno de los escollos que el Gobierno tiene pendiente para envolver la línea entre León y Asturias en un papel de traza que simule los parámetros de la alta velocidad. En esa secuencia de actuaciones pendientes, parece que le llega el turno al paso de la carretera a San Andrés del Rabanedo, que lo es también de apéndice de comunicación esencial de una de las comarcas leonesas con la capital de la provincia, a través de Ferral, Montejos y aledaños hacia la ribera del Órbigo. Por eso, lo que vaya a acontecer desde este inicio de año en el tramo de Azorín no es una incidencia menor. Desde inicio de año, porque las empresas a las que Adif ha encomendado la intervención ya gestionan las consecuencias en la estructura. La primera, un corte de al menos cuatro meses, con el fin de solucionar el estrechamiento de la calzada que tiene que coincidir con los operarios de la obra en la plataforma; la segunda, pasos alternativos, en uno y otro sentido de la circulación, encauzada desde hace unos meses a un sólo carril por expreso deseo de los vecinos de la zona que eligieron esa fórmula en un plan de humanización del vial y las estructuras del entorno; la tercera lleva a construcción de una senda provisional sobre la mediana de las dos plataformas que doblan en este punto la carretera LE-441, en estos trechos en los que compagina su estatus de travesía y gran avenida urbana del tercer municipio leonés en número de habitantes. En ese relato de las intenciones de Adif, del que ya habrán sido informados todos los actores interesados en la obra, no se aclara la profundidad de la intervención y reforma del puente, de la horma y sus aristas; se prevén cortes de circulación de cuatro meses, en la estimación más optimista, dos meses por cada calzada, según el sentido de la circulación; en esa misma previsión, figura la demolición de la senda que se construirá en la mediana del puente como solución alternativa al tráfico una vez que concluya la reforma. El cordón alcanzará al menos 15 metros de longitud en la cota del puente. Los cortes para dar paso alternativo al tráfico se regularán mediante semáforos. Al puente de Azorín le ha llegado la hora prometida desde hace tanto tiempo que se pierde en los anales de las expectativas de la obra pública en León, vinculada a la adaptación del enlace León-La Robla como el último bastión pendiente de la familia semántica de la alta velocidad ferroviaria en la provincia. Coincide que en ese empeño, la reforma viene a solapar otra de la cara exterior del puente que acometió el Ayuntamiento de San Andrés, y que se gestiona como fuente de polémica por parte de algunos de los partidos de la oposición al gobierno municipal. El pasado otoño, el PP avanzó y reveló en un comunicado algunas variantes sobre el plan inicial en este punto de la vía de León a Asturias, donde Adif se ha cuidado de que las fricciones no pasen a mayores, ni los rescoldos se aviven en llamas, como en el puente de Párroco Pablo Díez, o la pasarela azul, en Trobajo. Después de este límite urbano, en dirección La Robla, se anuncian retales y alicatados por valor de más de doscientos mil euros en el paso elevado que da acceso a Villabalter, en otro punto rojo del serial; abonado a la prudencia, llegado a ese puente, Adif cruzará esa vía.