El temporal da un respiro a León: sin avisos de la Aemet tras varios días de mucho frío y nieve
Las temperaturas han experimentado un ligero ascenso en una jornada que podría dejar alguna lluvia

Un hombre observa el cielo nublado de León
La provincia de León se despierta este jueves 8 de enero bajo la influencia de un ambiente invernal marcado por la inestabilidad y las bajas temperaturas, tal y como indica la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), aunque el ambiente será menos gélido que en los días anteriores. Además no hay ningún aviso activo.
En la capital, León, se espera una jornada predominantemente nublada con lluvias probables a lo largo del día, especialmente en las horas centrales. Las temperaturas oscilarán entre una mínima de 1 °C (que podría registrarse al amanecer o durante la madrugada) y una máxima de 8 °C en las horas más cálidas de la tarde. El viento será moderado, con rachas de entre 19 y 36 km/h, procedente mayoritariamente del oeste y suroeste, lo que contribuirá a una sensación térmica más baja.
En Ponferrada y la comarca del Bierzo, el panorama es similar pero con mayor intensidad en las precipitaciones. La Aemet prevé un día encapotado con lluvias frecuentes y persistentes. Las temperaturas se moverán entre los 3 °C de mínima y los 11 °C de máxima, valores algo más elevados que en la vertiente leonesa gracias a la menor altitud y al efecto de abrigo de la zona.
El viento también será notable, con rachas que pueden superar los 50 km/h en momentos puntuales. En el conjunto de la provincia, el tiempo será inestable y frío, con predominio de cielos cubiertos, precipitaciones en forma de lluvia en cotas bajas y posibilidad de nieve en las zonas de montaña (Cordillera Cantábrica y zonas altas del noroeste), aunque los avisos amarillos por nieve de días anteriores ya se han desactivado en la mayor parte del territorio.
La Aemet no activa avisos por fenómenos adversos para este 8 de enero en la provincia, pero recomienda precaución en carretera por la humedad, posibles charcos y la bajada de temperaturas al anochecer, que podría provocar heladas débiles en áreas altas.