Astorga fusiona la Ruta de la Plata con el ferrocarril León-Ponferrada

Ruta de la Plata, en Astorga
León ya va tarde para el arreglo, renovación o recambio de la vía León a Ponferrada, atada al concepto del tren del siglo XIX que se mueve en una estructura caducada según el concepto de eficiencia de la movilidad que publicita Europa. León ya va tarde, según el ritmo que marca el Gobierno para intervenir en el cepo del Manzanal; pero sus alcaldes, los afectados en la provincia, no han descuidado la iniciativa para plantear alegaciones a cualquier boceto o proyecto que pase los filtros oficiales en este trazado. Destacan en esa exposición de expectativas Villadangos, Astorga y Valderrey; estos dos últimos Ayuntamientos han puesto en hora sus relojes para mostrar una postura conjunta ante la opción del cambio. Astorga reclama una nueva entrada del ferrocarril unificada por el antiguo trazado de la Ruta de la Plata, Astorga-Plasencia, que ya contemplaba el plan de ordenación urbana del municipio según las previsiones de renovación de la vía León-Ponferrada en 2003 (hace 23 años). Se alega que los radios de curva resultarán más favorables y flexibles a más velocidades; y el plano urbanístico terminaría por beneficiar a la ciudad al dejar de lado el trazado separado de las viejas compañías ferroviarias que se diseñó hace más de un siglo y que está pendiente de resolver. Astorga ambiciona un nudo ferroviario en estas alegaciones según la circulación; un área para viajeros, Puerta del Rey, con una integración ferroviaria en superficie y un área industrial y logístico en el entorno de San Andrés, donde el ayuntamiento pide a gritos vías de apartadero de entre 750 metros y un kilómetro. El Ayuntamiento de Astorga, a través de su alcalde, José Luis Nieto, trata de poner coto de esta forma al plan alternativo que pinta ese apartadero en Barrientos, Valderrey, donde no parece que encajen con buenas perspectivas este revoque de Adif. Valderrey trata de recuperar la presencia del ferrocarril en el municipio de forma más conveniente a sus intereses, relacionados más con un entorno ferroviario histórico. Valderrey quiere que en el caso de una reforma, el paso del ferrocarril por Barrientos se pinte alejado de la zona urbana y adecuado a las medidas correctoras que garanticen una traza respetuosa con la zona rural y agrícola que se expande por este enclave. Villadangos también aporta puntos concretos con los que quiere mantener una relación histórica con el ferrocarril, ajustada a la expansión económica e industrial, que afronta en la actualidad este municipio agraciado con la expansión del polígono y la actividad que repercute en el entorno. Si llegara el caso de llevar adelante la reforma de la vía prometida por el Gobierno, el ayuntamiento del alto páramo exige que se mantenga el edificio de la estación, destinada a museo del ferrocarril; el replanteo de las condiciones de movilidad en torno al paso elevado por la carretera de Santa María; el enlace al polígono con una mejora sustancial en la estructura del ramal que permita la salida y conexión a Galicia, complementada con el enlace a un apartadero de más de 750 metros, que permitiría aportar fachada ferroviaria al centro de transportes de León. Los alcaldes leoneses avanzan con propuestas una actuación de reforma que parece atascada.