León readjudica el contrato de las multas a la misma empresa tras dos años de propina
- El Ayuntamiento lo mantiene prorrogado por ahora de manera «irregular» desde noviembre de 2023
- El compromiso incluye el radar, los fotorrojo, las cámaras de sancionar en las peatonales y los semáforos

El Ayuntamiento de León pagará por el sistema de vigilancia 1,2 millones al año.
El contrato de origen venció en noviembre de 2023. Se tendría que haber resuelto por entonces el nuevo concurso, pero el equipo de gobierno del Ayuntamiento de León optó por perseverar «reiteradamente» con la «mala práctica administrativa de iniciar el nuevo expediente de contratación en fechas próximas al vencimiento del vigente», como advirtió el departamento de Intervención municipal. El resultado «da lugar a que se deba prorrogar irregularmente el contrato vencido hasta la adjudicación y entrada en vigor del nuevo», como censuraba el informe del departamento encargado de la fiscalización firmado en noviembre de 2024. Ahora, todavía más de un año a mayores, alargado entre licitar, atender los recursos presentados por las empresas y evaluar las ofertas, el consistorio acaba de asentar el nombre de la empresa que se hará con la gestión de todo el equipamiento de control del tráfico y vigilancia que reparte más de 200 cámaras por la ciudad.
Los más de dos años de propina los ha cobrado la misma empresa a la que el Ayuntamiento de León readjudica el contrato de «servicio de mantenimiento, conservación, reparación y gestión de la infraestructura y nuevas instalaciones de la vertical de movilidad». No habrá cambio. Kapsch Trafficcom Transportation SAU, la misma sociedad que históricamente, en un principio como Telvent, ha acaparado todos los sistemas de vigilancia, continuará con la prestación. Su oferta ha logrado la máxima valoración, con 89,47 puntos, por delante de la presentada en UTE por Sice y Proconsi, que se quedó en 88, 11 puntos, después de que se hubiera excluido la tercera propuesta, en la que se agrupaban Etra Trafic y Soluciones Smart del Territorio, por «el resultado desfavorable de las pruebas de compatibilidad».
A la espera de que se formalice la firma del contrato, que podría demorarse si la otra licitante presenta recurso ante el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales (Tarcyl), dependiente del Consejo Consultivo, Kapsch iniciará la prestación con tres años más por delante, a los que se pueden sumar como máximo dos prórrogas de un año cada una. En cada una de estas anualidades cobrará 1,2 millones de euros, más del doble sobre los 588.210 euros que ha percibido en cada una de las ocho últimas anualidades.
La multiplicación de la factura se debe a la revisión de los precios, pero sobre todo al aumento de los equipos que entran en el contrato. El compromiso mantiene la gestión de los instrumentos con los que el Ayuntamiento de León obtiene un retorno económico: los cuatro semáforos de foto rojo y el radar fijo, con tres carcasas posibles en las que rotarlo, aunque en la actualidad está fuera de servicio desde septiembre por los disparos que lo reventaron en su última ubicación, la prolongación de Padre Isla, frente al centro deportivo de Eras de Renueva. La administración ingresa las multas y la empresa cobra un fijo, aunque con un incentivo: 0,8741 euros por cada boletín a mayores de las 600 mensuales en cada regulador semafórico y 2,5667 euros por cada multa que salga del cinemómetro por encima de las 600 al mes. Por ahora, la nueva adjudicación no contempla más, aunque sí que se fija el precio que le costaría al consistorio incorporarlo.
Las condiciones del contrato establecen que Kapsch tendrá que mantener el control de los otros equipos que aportan una rentabilidad económica, como los dispositivos de lectura de matrículas que sancionan a quienes entran sin permiso en el casco histórico y en Ordoño II. Aunque sin este recompensa, en las condiciones del contrato se anotan los 67 semáforos que regulan el tráfico, las 23 cámaras que hay colocadas en el Barrio Húmedo y el Romántico para la videovigilancia y las 14 que controlan la circulación en los puntos críticos, como Álvaro López Núñez o Mariano Andrés.
La empresa tiene el control histórico de los semáforos y los equipos de multas y cobró 1,9 M€ por las cámaras de la zona de bajas emisiones
A este equipamiento tecnológico que en la actualidad ya gestionan desde el centro de control del tráfico, ubicado en las dependencias que tiene la Policía Local dentro del Colegio de Huérfanos Ferroviarios (CHF), Kapsch añadirá a partir de ahora los instrumentos que se han incorporado de manera reciente. Los 1,2 millones anuales incluyen el mantenimiento, conservación, reparación y gestión de la media docena de cámaras de lectura de matrículas que han entrado en funcionamiento, aunque no multan por el momento según se comprometió el equipo de gobierno, en las nuevas peatonalizaciones de San Agustín, Alfonso V, Ramón y Cajal, Ramiro Valbuena, Alférez Provisional, Alcázar de Toledo (entre San Agustín y plaza de La Inmaculada), Villabenavente (entre Arquitecto Torbado y Burgo Nuevo), Fuero, Carreras y la carretera de los Cubos.
El aumento del precio del contrato se debe además al mantenimiento de los equipos que se instalaron dentro del plan de la Zona de Bajas Emisiones. Dentro de este plan, se instalaron un centenar de cámaras en los semáforos y aceras, equipadas con lectura de matrículas por si se decide multar en caso de restringir la circulación por episodios de contaminación, además de 20 dispositivos de inteligencia artificial que, dentro del contrato de la smart city, miden datos como el ruido, los vehículos que transitan o las personas que se acumulan en la calle. El Ayuntamiento de León pagó 1,9 millones de euros, de los cuales 1,4 millones se financiaron con fondos de la UE, por este encargo, que recayó también en Kapsch, que ahora se hará cargo de su conservación.