¿Escasez de talento o falta de atractivo en el mercado laboral leonés?
El desajuste entre la oferta de empleo y la demanda de trabajo es creciente y lastra el crecimiento económico, pero el problema no está solo en una formación poco ajustada a la actividad empresarial, sino en salarios insuficientes

Los oficios tradicionales que demanda en grandes cantidades el mercado no encuentran relevo generacional.
Faltan trabajadores convenienemente cualificados para las necesidades de las empresas o los salarios insuficientes y la falta de incentivos son incapaces de atraer y retener el talento? La evidencia de que las empresas no encuentran trabajadores capaces de responder a sus exigencias, en un mercado laboral donde el paro y sobre todo la precariedad siguen siendo una preocupante tónica, se estrella contra el reclamo de unas condiciones laborales que permitan desarrollar un nivel de vida aceptable, acorde con los costes actuales. Ya no se trata solo de la falta de adecuación entre la formación y las necesidades empresariales, que es en lo que se ha puesto el foco de atención en los últimos años, sino del nulo atractivo que determinados empleos tienen para los tratabajadores, mucho más para los experimentados. La cuerda de la conexión entre el empleo y la supervivencia se rompe ahora por los dos lados. Y León no es, ni mucho menos, una excepción a esta realidad creciente, también en preocupación. Los sectores básicos de la economía local sufren como pocos este desajuste. Que de momento se denuncia, pero no encuentra encaje de futuro.
En una economía marcada por la dependencia del sector terciario y los servicios, con un fuerte componente de la actividad agroganadera y un peso muy importante del empleo público, podría parecer que la digitalización y los nuevos retos del empleo deberían tener menor trascendencia. Nada más lejos de la realidad. La cuestión es que las empresas que buscan sobrevivir han de seguir necesariamente ese avance tecnológico, y la paradoja es que muchas de las actividades locales dependen en enorme medida de oficios tradicionales que ya no presentan ningún incentivo para las jóvenes generaciones.
En León, según el análisis realizado por empresarios y expertos para Empleo, el mayor desajuste entre la oferta y la demanda está en los albañiles y camareros, cuidadores y conductores, vendedores y chapistas,... También lo está, aunque en mucha menor medida, en profesionales relacionados con la tecnología y la industria. Un escenario que evidencia que el principal problema para encontrar trabajadores se debe más a la falta de relevo generacional, porque los jóvenes no quieren desarrollar algunas de esas tareas; y sobre todo a unas condiciones laborales que ya no están dispuestos a aceptar.
El caso es que la disociación entre el discurso de los empleadores y de los empleados es cada vez mayor. Unos alertan sobre el creciente número de vacantes que no logran cubrirse y se lamentan de la falta de cualificación de los candidatos; los otros alegan una falta de motivación que se alimenta con la temporalidad y remuneraciones incapaces de cubrir las necesidades actuales para la supervivencia (la vivienda en primer término, pero no solo). Los primeros se escudan en una productividad que consideran insuficiente y los candidatos en salarios, condiciones y rotación laboral que no invitan al compromiso.
Eso en un escenario de economía creciente por encima del entorno y con unos datos de creación de empleo que retornan al nivel anterior a la gran crisis de 2007. Una ecuación difícil de cuadra. Con la advertencia de la desaceleración económica y el imperio de la IA en el horizonte.