Las lluvias no frenan el fuego: por qué ahora es cuando hay que prevenir los incendios
Aunque este invierno esté siendo más húmedo, el crecimiento de vegetación puede aumentar el riesgo cuando llegue el calor. La Junta ha activado una línea de ayudas de hasta 90.000 euros para actuar antes de que empiece el verano

Operarios realizan trabajos de gestión forestal para reducir la carga de combustible en el monte antes de la llegada del verano.
Las lluvias de los últimos meses en la provincia de León no garantizan un verano sin incendios. Al contrario: una primavera húmeda puede convertirse en un factor de riesgo cuando suben las temperaturas, ya que la vegetación crece con fuerza y, al secarse, se transforma en combustible. Por eso, la prevención empieza ahora, y no cuando ya arden los montes. En este contexto, la Junta de Castilla y León ha abierto una nueva convocatoria de ayudas para actuar en montes privados antes de que llegue el calor.
Más verde hoy, más riesgo mañana
Las precipitaciones favorecen el crecimiento de hierba, matorral y masa forestal en amplias zonas de la provincia. Cuando llega el verano, ese volumen extra de vegetación se seca y se convierte en material altamente inflamable, lo que facilita la propagación del fuego.
Los técnicos forestales recuerdan que los grandes incendios se gestan meses antes, cuando no se actúa sobre el terreno. Desbroces, cortafuegos, limpiezas selectivas o clareos son medidas clave para reducir la intensidad de los fuegos.
Ayudas para actuar antes del verano
Para impulsar estas actuaciones, la Junta de Castilla y León ha publicado en el BOCyL una convocatoria de ayudas destinadas a la prevención de daños por incendios forestales y a trabajos de selvicultura en montes de gestión privada.
La línea cuenta con una dotación de 45 millones de euros y permite acceder a ayudas de entre 30.000 y 90.000 euros por expediente, financiadas al 100 %. El plazo para presentar solicitudes está abierto hasta el 20 de marzo de 2026.
La finalidad principal es financiar la redacción de un plan quinquenal de actuaciones y la ejecución de los trabajos incluidos en ese plan durante cinco años.
Las actuaciones se desarrollarán entre 2027 y 2031, dando continuidad a convocatorias anteriores. Podrán beneficiarse personas físicas o jurídicas titulares de montes privados, comunidades de bienes y agrupaciones de propietarios forestales, aunque no tengan personalidad jurídica. En el caso de las agrupaciones, será obligatorio designar un representante y cumplir determinados requisitos de compatibilidad en los planes de gestión.
Esta convocatoria es, en la práctica, la principal línea de ayudas estructural para prevenir incendios antes de que se produzcan en Castilla y León. Otras subvenciones vinculadas al fuego que se han aprobado en los últimos años están orientadas a la reparación de daños y al apoyo a los afectados, pero no a la preparación previa de los montes.
Por eso, los trabajos de selvicultura y prevención que ahora pueden financiarse (desbroces, cortafuegos, gestión de masas forestales) son clave para reducir el riesgo cuando llegue el verano, especialmente tras una primavera húmeda que ha favorecido el crecimiento de vegetación.
La necesidad de actuar con antelación frente al riesgo de incendios está respaldada por organismos científicos internacionales. Los informes del Joint Research Centre de la Comisión Europea, a través del sistema EFFIS, muestran cómo el peligro de incendios en Europa está estrechamente ligado a las condiciones meteorológicas, la evolución de la vegetación y los cambios en el clima, y subrayan la importancia de mejorar la prevención, la preparación y la gestión del territorio para reducir el impacto de los grandes fuegos.
En la misma línea, la FAO advierte de que el abandono del territorio y la acumulación de combustible vegetal incrementan la intensidad de los incendios, y defiende que la prevención, la reducción del riesgo y la gestión del combustible son las medidas más eficaces para evitar grandes fuegos (Integrated Fire Management Voluntary Guidelines, FAO, 2024).