Diario de León

León cierra un verano de incendios con un 94,8% menos de superficie calcinada

Los 125 fuegos entre junio y septiembre queman 5.679 hectáreas, frente a las 109.082 de 2025

El incendio de La Utrera.

El incendio de La Utrera.carlos s. campillo

María Carnero
León

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León cierra un verano con un balance de 125 incendios forestales registrados entre el 1 de junio y el 15 de septiembre de 2026, que han dejado tras de sí una superficie provisional de 5.679,16 hectáreas calcinadas. A pesar de la gravedad de algunos de ellos, estas cifras contrastan de forma radical con el escenario negro vivido en el mismo periodo de 2025, año en el que la provincia encabezó la estadística nacional con 109.082 hectáreas devastadas por los Grandes Incendios Forestales (GIF) y sufrió la pérdida de dos vidas humanas. Mientras que el año anterior la crisis se vio agravada por diez macroincendios históricos —como el de Llamas de Cabrera, que por sí solo devoró más de 26.000 hectáreas—, en 2026 el fuego ha dado un respiro generalizado a la provincia al no registrarse siniestros de esas proporciones desmesuradas.

La destrucción de esta campaña se ha concentrado principalmente en dos grandes focos por su extensión. El más grave del verano fue el de Murias de Ponjos, en Valdesamario, provocado de forma accidental por motores y máquinas el 22 de julio, que arrasó 2.360 hectáreas (1.000 de arbolado, 1.300 de pasto y 60 de matorral). El segundo fuego más devastador fue el de San Cipriano del Condado, en Vegas del Condado, que comenzó el 29 de julio y devoró 1.531 hectáreas, de las cuales la práctica totalidad (1.520 hectáreas) correspondieron a arbolado. El incendio obligó al desalojo de cerca de 400 personas por la cercanía de las llamas, que finalmente calcinaron dos viviendas y una cuadra en Castro del Condado, la localidad más afectada.

También en Valdesamario, el incendio de La Utrera puso de nuevo en alerta a la población pocos días después del de Murias de Ponjos. El fuego se inició el 28 de julio, a las 14.40 horas, en el paraje del Alto de la Garandilla y alcanzó el Índice de Gravedad Potencial 2 por la proximidad de las llamas a varios núcleos habitados. Las llamas afectaron a unas 150 hectáreas de arbolado y monte bajo, obligaron a evacuar a 66 vecinos de La Utrera y La Velilla y a confinar a otros 50 en La Garandilla y El Castro. La investigación del Seprona terminó con la detención de un hombre de 58 años como presunto autor del incendio, con antecedentes por hechos similares.

Junto a Murias de Ponjos y La Utrera, otros dos focos alcanzaron también el Nivel 2 de peligrosidad. Se trata de los incendios de Sosas de Laciana, originado el 3 de septiembre por una negligencia durante trabajos de limpieza y que quemó 290 hectáreas, y Caboalles de Abajo, un fuego intencionado iniciado el 13 de agosto que afectó a 42 hectáreas. Los cuatro siniestros de Nivel 2, por la cercanía de las llamas y las densas humaredas a los cascos urbanos, obligaron a activar los planes de emergencia y a adoptar medidas de evacuación o confinamiento. La cifra de personas afectadas por desalojos en 2026 queda, no obstante, muy lejos de las más de 10.000 que tuvieron que abandonar sus casas durante la catastrófica oleada del verano anterior.

Desde el 1 de enero ya son 10.218,06 hectáreas las calcinadas en León. Por meses, la destrucción se concentró de forma masiva en julio, que lideró la campaña con 56 incendios y 3.486,07 hectáreas quemadas, seguido por junio con 30 fuegos y 1.637,42 hectáreas. Agosto sumó 32 incendios con un impacto mucho menor en superficie (302,66 hectáreas), mientras que las primeras dos semanas de septiembre aportaron siete incendios y 253,01 hectáreas.

Detrás de esta actividad, la mano del hombre vuelve a consolidarse como el factor crítico. El 45,6% de los fuegos de este año fueron intencionados (57 casos), superando a los 39 incendios causados por la caída de rayos, mientras que el resto se reparte entre accidentes de maquinaria, negligencias y focos que continúan bajo investigación.

Los dos grandes fuegos de Ávila y Zamora disparan la estadística en Castilla y León

Para poner en contexto la gravedad global de la campaña, León, con 10.218,06 hectáreas calcinadas en lo que va de año, es la tercera provincia. de Castilla y León más afectada por los incendios en 2026. Hasta septiembre, el balance provisional de incendios forestales en Castilla y León sitúa a este ejercicio como uno de los más graves de las últimas dos décadas en la comunidad. Los datos oficiales registran un total de 59.325 hectáreas calcinadas distribuidas en 1.245 incendios, de los cuales aproximadamente el 70% pudieron ser controlados en fase de conato. La gravedad de la campaña se debe principalmente a dos siniestros, el gran incendio de Burgohondo, que se inició en la provincia de Ávila dejando más de 37.800 hectáreas devastadas, y el de Molezuelas de la Carballeda, un fuego extremadamente virulento originado en la provincia de Zamora que cruzó hacia León, acumulando más de 37.000 hectáreas arrasadas. En cuanto a las pérdidas territoriales, Ávila y Zamora figuran como las provincias con mayor superficie forestal calcinada debido al impacto directo de ambos megafuegos, mientras que la provincia de León lidera la estadística autonómica en lo referente al número total de focos registrados debido a una alta incidencia de incendios intencionados. Por lo que se refiere a la movilización de recursos, el operativo de Veguellina, en Villafranca del Bierzo, llegó a congregar en su momento más crítico a finales de julio a ocho técnicos, 38 agentes y 14 aeronaves, en un despliegue masivo que incluyó la ayuda de convoyes internacionales procedentes de Cantabria, Alemania y Serbia. Paralelamente, la persistencia de las llamas generó auténticos «fuegos eternos» como el citado de San Cipriano del Condado, que tardó 20 días en extinguirse por completo, o el de Vega de Valcarce, que tras iniciarse el 24 de junio requirió 57 días de intensas labores de control y vigilancia antes de declararse totalmente apagado el 20 de agosto.
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