El monte se mete en un carril de la N-630: no va más entre León y Asturias

Indicadores sobre el tiempo de trayectos entre León y Asturias
Cuando la Unión Europea soltó la pasta para poner patas arriba la AP-66 no podía saber esto; derrumbes ladera abajo contra la cuneta y el arcén de la Nacional 630, bien llamada carretera de Asturias desde la vertiente leonesa; cuando la Unión Europea abrió el grifo de la nada despreciable cuantía de 68 millones de euros para alicatar túneles entre kilómetros de peaje, estaba a punto de saberse que un derrumbe iba a dejar inútil por más de un mes el tránsito a través de la autopista, y coja de dos patas durante año y medio a esta estructura clave para la competitividad del transporte en el extremo norte del país, cunado extremo comprende las dos faldas de la cordillera y la influencia de la caída a dos aguas.
Por si faltaba alguna emoción, a las obras en la asturleonesa se unieron remates y anclajes en la falda leonesa del Pajares para que no sobraran alicientes a la hora de programar el viaje a uno y otro lado del cordal. El no va más de las secuencias imprevistas en las principales vías de conexión para tráfico rodado entre León y Asturias se aceleró estas dos últimas jornadas Pajares abajo, o arriba, en las rampas del legendario paso de montaña, con dos intervenciones en mitad de la calzada: un arrastre del monte ocupa desde el domingo el carril sentido Oviedo del kilómetro 81 de la Nacional 630, la que eligen los usuarios que deciden no pasar por la caja y cepillo de La Magdalena; y otro obstáculo fijo irrumpe desde el sábado en mitad de la calzada, a dos kilómetros de coronar el puerto de Pajares.
No se pone fácil la decisión elegir ruta en el itinerario León-Gijón, ahora que el conductor más habitual se había familiarizado con la sugerencia de los paneles informativos en el ramillete de carreteras de acceso a la capital leonesa en los que se facilitan datos para programar la marcha de sopetón: Campomanes por el peaje se cotizaba ayer tarde a 57 minutos de duración por trayecto, casi media hora menos que cuando la ruta en sentido decreciente implica la nacional y tirarse Pajares abajo con la certeza de que hay que sortear otra pared desgajada del monte.
Las conexiones entre León y Asturias, cercanas, de trayecto asumibles y programación sencilla, engrosan desde hace casi dos años un repertorio de zigzag bruscos. Todo, sin añadir el firme que empieza a quebrar la confianza al volante para apuntalar las normas mínimas de seguridad vial. Y los tramos de radar que tensionan al límite el paso de vehículos en largos tramos de la vía; el trayecto León-La Robla sirve de muestra; la alternativa se llama peaje. Y hay que pagar más de 16 euros.