La guerra de Irán impacta ya en el bolsillo de los leoneses: en diez días 14 € más por repostar
El gasóleo supera el precio de la gasolina y roza ya los 2 € el litro en varias estaciones de la provincia. Los consumidores exigen al Gobierno vigilancia para evitar abusos de las compañías petroleras

Llenar el depósito cuesta en León entre 11 y 17 euros más que a finales de febrero.
Apenas ha transcurrido una semana de guerra de EE UU e Israel contra Irán y el bolsillo de los leoneses ya se resiente de las consecuencias económicas del conflicto. Lo hace en un primer momento con el precio de los carburantes, y se dejará notar en el encarecimiento del gas (y por tanto de la electricidad). De prolongarse el conflicto el efecto cascada alcanzará en breve a toda la cadena de producción, y el aparente control al que había llegado la inflación volverá a saltar por los aires, como ocurrió en 2022 con la guerra de Ucrania. El Gobierno ya ha encargado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que vigile de cerca a las compañías petroleras y energéticas, que antes de que la sacudida bélica llegue a sus cuentas repercuten al consumidor encarecimientos que no siempre se corresponden con el coste real de sus productos. Lo advierten también las organizaciones de consumidores. Los sectores profesionales afectados claman ya por medidas que les alivien. De momento, el consumidor es el que sufre las consecuencias de un ataque cuyo alcance real está aún por ver, y que dependerá sobre todo del tiempo que dure el conflicto.
Lo cierto es que a los conductores leoneses llenar el depósito les sale ya más caro que hace una semana, al inicio del ataque. Suben los combustibles además a las puertas de la Semana Santa, una época que las compañías petroleras aprovechan ya tradicionalmente para hacer caja con el importante aumento de desplazamientos de los ciudadanos.
Más cara
Según los datos del Mjnisterio para la Transición Ecológica, el litro de gasolina de 95 era ayer de media en la provincia 22 céntimos más cara que en febrero; aunque la mayor subida la registra el gasóleo de automoción, con un aumento medio de 34 céntimos. De hecho, los datos de ayer mismo muestran cómo en más de una decena de estaciones de servicio de la provincia el litro de gasóleo se vendía ya a más de 1,9 euros, y prácticamente a dos euros en varias de ellas. En febrero la media fue de 1,43 euros el litro. En el caso de la gasolina las subidas van desde los 1,59 euros en litro en las estaciones de servicio más económicas a los 1,789 de las más caras; por encima de los 14,7 euros de hace apenas unos días. Con estos datos, llenar un depósito medio (de 50 litros) cuesta hoy de media en León algo más de 84 euros, casi 11 euros más que hace nueve días para los vehículos que utilizan gasolina; y de 84,5 euros para los que repostan con gasóleo normal, 16,6 euros más que antes del conflicto.
Tanto en la gasolina como en el gasóleo León se situaba ya en los últimos meses en la parte más alta de los precios del conjunto de las provincias, aunque cerca de la media nacional.
Y otro dato: antes de la subida provocada por la guerra, los precios de los combustibles en León se encontraban por debajo de los que se registraban hace un año. Los datos del Gobierno indican que en febrero de 2025 la gasolina de 95 costaba 1,571 euros el litro (10 céntimos más que hace unos días) y el gasóleo A 1,498 euros, siete céntimos más caro que el mes pasado.
Pagar el miedo
Los analistas coinciden en que el mercado está pagando el miedo a lo que pueda pasar, y recuerdan que ya durante la crisis por la invasión de Ucrania la CNMC sancionó a algunas petroleras por incrementar los precios más que el encarecimiento del petróleo y los costes, y por utilizar su posición como abuso para estrechar los márgenes de beneficio y sacar a los competidores del mercado, sobre todo los low cost. Ahora las principales organizaciones de consumidores (OCU y Facua) han exigido ya medidas al Gobierno para controlar los precios, y sobre todo vigilancia.
Facua reclama fijar topes a los precios del combustible, para evitar que «con la excusa del alza del petróleo y el gas las empresas sigan inflando los márgenes de beneficio». Y reclaman al Ejecutivo que vuelva a llevar al Congreso un real decreto-ley de defensa de los consumidores que le faculta para fijar precios máximos a determinados productos y servicios en situaciones de emergencia. Una propuesta que fue tumbada por PP, Vox y Junts.