La fuerza logística convierte a Villadangos en el primer foco ferroviario de León
El polígono leonés crea un espacio de carga ante el aluvión de tecos y mercancías. La demanda de las distribuidoras amplía el horizonte económico en el área industrial del Páramo

En el polígono de Villadangos, en el interior del recinto, se solapan los hitos hasta hacer difícil averiguar cuál de ellos fue determinante para cambiar el paso de este asentamiento industrial.
El tren, el ramal ferroviario, acumula la mayoría de expedientes que colaboran con ese nuevo amanecer que ofrece a la economía leonesa cotas de actividad jamás pensadas; está el enlace al ferrocarril; el muelle improvisado que cubrió la demanda mientras se organizaba la nueva estructura; la electrificación del apéndice; el primer tren; y ahora, el cogollo de una zona intermodal elevada sobre una zona de carga y descarga que en las últimas semanas ha eclosionado como el mayor punto de tránsito logístico de la provincia; en su fiebre de ir y venir camiones al pie de vía, en un espacio acotado para el uso que fue diseñado, el cambio de mercancía de entrada y salida a las factorías del polígono; no es el ferrocarril que se mete bajo el puente de grúa de la acerera de Coated Solutions León, donde se abrió este cogollo de los polígonos leoneses asistidos por los trenes de mercancía; es el muelle que recrea en mitad del alto páramo, donde hasta hace poco más de un par de décadas sólo espigaba centeno, la actividad comercial de intercambio del espigón de un puerto marítimo; hay una escalera de color que cada día certifica que la apuesta política en Villadangos ha dado fruto, después del brote de la última semilla que ha permitido atraer al polo leonés un mercante desde el puerto de Gijón para satisfacer los lineales comerciales que transforma y distribuye un gigante de la alimentación y distribución asentado en este emplazamiento.
Contenedores para certificar que la oferta está a la altura de la demanda, y viceversa, si se cuenta que del polígono leonés se añade el valor añadido de la transformación. La industria siderúrgica tiende a permanecer en el lugar en el que se asienta, predijo el dirigente de Coated León cuando se hizo realidad la promesa del tren; la máxima se podrá extender a los negocios de naturaleza logística y de transformación de alimentos que se alienta en este contorno, donde ya son visibles los avances estructurales con nuevos asentamientos en desarrollo; en Villadangos sólo era posible relativizar las dimensiones de la plataforma de la firma textil, ropa y complementos; sólo el contorno de Dia con su secuencia incontable de muelles de salida y entrada, su estructura sofisticada en accesos, hace parecer reducida la extensión de Decathlon; la analogía se puede aplicar entre los saltos de cualidad y cantidad que aporta el último hito apegado al ferrocarril, en esa almendra central que acaban de soportar para que Villadangos Intermodal sea algo más que el propósito y el objeto social de la conjunción accionarial que ha roto todos los techos previstos en este enclave. Los raíles, las traviesas, la nueva vía, el puente del tren, la electrificación; los trenes del gigante Alsa en comisión de actividad ferroviaria de transporte; los mercantes de las operadoras de Medway y Low Cost Rail; las locomotoras del último grito de la Stadler Euro 6000 y las incombustibles de Vossloh; las inmortales japonesas que volvieron a León luego de tantos años de servicio impagable por la Rampa y el Manzanal; y una hilera interminable de contenedores que rediseñan con una proyección generosa el papel del polígono de Villadangos como tractor de la economía leonesa que tantos mítines y programas electorales llenó entre alusiones a la logística y la intermodalidad en mercancías.
Hace poco más de un mes que se abrió otra puerta para el futuro de León con una conexión semanal, doble conexión, entre León y Gijón que aportará 3.500 contenedores cada año. En esa estructura interior de forma y espíritu ferroviario que se ha creado en los límites de la primera y segunda fase del polígono se cuece una actividad que parecía inalcanzable en el cambio del siglo, cuando se comenzó a extender la doctrina de los puertos secos en el interior de la provincia leonesa.



