León se queda al margen de la mejora de las conexiones por tren con Galicia
Lugo celebra un directo a Madrid que circulará en cinco horas por la alta velocidad de Zamora. La provincia pierde toda la posición estratégica que mantuvo en el noroeste

Tramo de la línea de alta velocidad a Galicia en Otero de Sanabria (Zamora).
León ya no hace ni sombra en la planificación de nuevas conexiones ferroviarias que se aplicarán en Galicia; la última, un directo entre Lugo y Madrid se abre la puerta de par en par de la línea de alta velocidad que, como glosa la historia de gloria y defunción de los enlaces de León en el noroeste, tiene la traza por la provincia de Zamora.
Así se seca otra rama del árbol ferroviario en las conexiones entre Galicia y León, que llegó a ser frondoso hasta esa esquina rora del año 2000, dos mil y pico, cuando la planificación política comenzó a agotar planes de futuro entre tren por esta vía que une León y Vigo, y dio soporte al capítulo del desarrollo más notable que ha logrado experimentar la provincia leonesa en los márgenes de un ferrocarril que trajo progreso social y económico. Ya no. Y, a expensas de más descuentos, que se cuecen a fuego lento mientras se acomete el traslado del eje del noroeste que hasta ahora pivotaba sobre la provincia de León a la apuesta del Gobierno por la provincia de Valladolid y la U de Olmedo en el centro de operaciones ferroviarias en la meseta castellana, León se queda condenado a ir a mirar los avances del poniente en tren desde los balcones sanabreses. O a La Gudiña; porque esa es la salida del próximo directo de Lugo a Madrid, que conectará la ciudad de las murallas y la capital de España en cinco horas desde el próximo mes de mayo. La elección del itinerario es tan razonable como la resta de la duración del trayecto: un tren entre Lugo y León por la vía del siglo XIX emplea 4 horas y 35 minutos, si se atiende al cálculo que ofrece la propia operadora cuando vende el billete; entre Lugo y Madrid, por esa salida de la plataforma del AVE de Orense a la Gudiña, Sanabria y Zamora, que perdió León en una decisión política aún sin analizar y sin remitir la factura a quienes la ejecutaron, la duración del trayecto se fija en media hora más; en cinco horas. Así relataron los medios de comunicación lucenses la novedad que aportó uno de los dirigentes de la compañía ferroviaria pública en la visita a aquella capital el pasado lunes, una de las conexiones más demandadas en la provincia, que tendrá la salida a las 5.18 horas, discurre por Sarria (5.44) Monforte de Lemos (6.10), Orense (6.52) y La Gudiña (7.44).
El tren directo lleva la posibilidad añadida, según recoge el diario El Progreso de Lugo, de enlazar un transbordo al AVE a las 7.25 en Orense y alcanzar Madrid a las 9.45 horas (media hora antes del tren directo). Para medir la merma de posibilidades de que León vuelva a contar con el paso de un tren añadido a la parrilla de Galicia se ofrece un dato contundente: el tren que puede unir las dos ciudades, Lugo y León, sale a las 8.55 de aquella estación y llega a la leonesa a las 13.30.
El directo Lugo-Madrid es un baño de realidad de las limitaciones ferroviarias que han reducido a León a una anécdota territorial en medio de esa maraña territorial que hasta hace poco más de veinte años le definía como eje de la movilidad del noroeste; al sur, al sur de León, Zamora celebra una nueva frecuencia con la capital de España; y Galicia adelanta gestiones para ese momento que tanto ansía de que el Alvia que une Coruña y Barcelona deje al fin de pasar por la traza del ferrocarril León-Ponferrada, que lleva tres siglos en servicio y es un salto al pasado con una estructura que absorbe la paciencia de los viajeros.