Diario de León

Un circuito improvisado para examinar del permiso de conducir

Los nuevos moteros de León pasan por el circuito de Puente Castro

Ritual en una jornada de examen de conducir junto al circuito improvisado en Puente Castro.  Aspirante al permiso, durante la prueba.

Ritual en una jornada de examen de conducir junto al circuito improvisado en Puente Castro. Aspirante al permiso, durante la prueba.ÁNGELOPEZ ÁNGELOPEZ

Publicado por
L. Urdiales
León

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Las citas tienen un punto de acontecimiento social; los examinadores, los examinados, los acompañantes, el cuerpo docente, la puesta en escena, que convierte cada convocatoria en un despliegue de base tecnológica en el aparcamiento exterior del área deportiva de Puente Castro. Ningún otro punto alcanzó más celebridad en el mundo del asfalto, después de aquel kilómetro de la LE-512 en la recta de Palanquinos, banco de pruebas de la inspección técnica de vehículos para calibrar el paso de los taxis. En Puente Castro se reúne cada segunda semana cada nueva hornada de motoristas, los que oficializan con un documento la afición por el motor sobre dos ruedas, la moto, que está de moda cada primavera; ésta, más, azuzada por el precio del combustible entre el baremo fiscal y el ajetreo de Ormuz e Irán. Cada convocatoria, se repite la liturgia, mientras los aspirantes al permiso A1, A2 y A guardan turno y vez en una entrada al circuito de habilidad que se improvisa en esta explana que hace años sólo se llenaba cuando el equipo de la ciudad jugaba en casa. Ahora, cada segunda semana, una o dos jornadas, se asegura el jaleo; el escenario del examen de la prueba que certifica la condición de conductor de moto, de motero o motorista, según los flecos de la afición, también se usa de forma aleatoria de campo de ensayo; así que no es extraño observar a algún alumno asistido por vehículos y personal de autoescuela mientras repite y machaca la práctica definitiva. La actividad en la zona de Puente Castro se contagia con la que desde hace años se ha derivado a La Lastra, a la otra orilla del río, donde se convocan alumnos, autoescuelas y examinadores de tráfico para el proceso controlado del permiso B. La moto es otra historia. Las carencias de León en estructuras encuentran en el descampado de Puente Castro un bálsamo en este ritual que despierta cada dos semanas a la ciudad.

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