Diario de León

Comercios y bares de la calle Ancha de León no harán el agosto

- Los empresarios notan ya los efectos de las obras de reurbanización de la calle en sus cajas
​- Hasta junio no acabarán en el tramo actual levantado

Se ha levantado, pero queda por colocar todo el adoquinado de la calle Ancha en el tramo desde Regidores hasta Cervantes.  Corte en la entrada desde Santo Domingo.

Se ha levantado, pero queda por colocar todo el adoquinado de la calle Ancha en el tramo desde Regidores hasta Cervantes. Corte en la entrada desde Santo Domingo.dl dl

Álvaro Caballero
León

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La temperatura de León se mide en la calle Ancha. No extraña que, con esa capacidad para ejercer como termómetro de la ciudad, la subida del mercurio no case bien con la reurbanización del vial que vertebra el casco histórico, con el Barrio Húmedo a la derecha y el Romántico a la izquierda, desde su nacimiento en la conexión del Ensanche en Santo Domingo hasta la plaza de Regla de la Catedral. En ese escaparate, los comerciantes y hosteleros de la zona avistan ya que los trabajos van a condicionar sus cajas, con el verano encima, la estación a la que, amén de la Semana Santa, encomienda el cuadre del balance de resultados.

El aviso lo dan los afectados del primer tramo, que se ejecutó desde febrero hasta poco después de la Semana Santa, cuando se coró desde el esquinazo del Palacio de los Guzmanes hasta Regidores. La muestra ya sirvió para comprobar los efectos de los condicionantes de compaginar los trabajos con las ventas, como advirtieron los empresarios, acostumbrados a ver tapados los escaparates y bloqueadas las puertas, pese a la disposición de los operarios para atender sus demandas.

Las molestias crecen conforme avanzan las máquinas camino de la Catedral y se incrementan los negocios a ambos lados de la Ancha. El nuevo tramo afectado, desde el cruce de Regidores hasta Cervantes, se ha convertido en zona de guerra, con pasillos laterales estrechos, pasarelas de acceso hasta las puertas y obstáculos repartidos. Ni siquiera sirve el empeño con el que los trabajadores señalizan con carteles la entrada a cada bar, hotel o tienda, donde hay quien ha pedido que le especifiquen cánto tardarán porque prefieren cerrar. Como respuesta les han informado de que, como pronto, hasta junio no acabarán en esta fase, donde por ahora han levantado los adoquines, pero queda que coloquen los nuevos.

Más arriba, en el tramo que resta hasta la plaza de Regla, plagado de terrazas, ven con preocupación lo que se les viene. Este año se les va a complicar hacer el agosto.

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