Diario de León

La aerolínea que desvía un vuelo cada día por culpa de pasajeros borrachos en sus vuelos

El CEO de Ryanair revela cifras alarmantes y propone medidas drásticas en los bares de las terminales aéreas

Michael O’Leary, el CEO de Ryanair, ha realizado unas declaraciones explosivas sobre el pasaje de sus aviones.

Michael O’Leary, el CEO de Ryanair, ha realizado unas declaraciones explosivas sobre el pasaje de sus aviones.OLIVIER HOSLET

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La industria de la aviación enfrenta un problema cada vez más grave que está obligando a las aerolíneas a tomar decisiones extremas en pleno vuelo. Las cifras reveladas por uno de los principales ejecutivos del sector han encendido todas las alarmas sobre el consumo de alcohol en los aeropuertos y sus consecuencias en el aire.

Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair, ha destapado una realidad preocupante que afecta directamente a la seguridad aérea y que, según sus declaraciones al diario 'The Times', está empeorando de manera alarmante en los últimos años. Las cifras que ha compartido no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del problema.

La aerolínea líder en Europa por volumen de pasajeros se ve obligada a desviar casi un vuelo diario debido al comportamiento de pasajeros que han consumido alcohol en exceso. Esta frecuencia representa un incremento exponencial respecto a hace apenas una década, cuando estos incidentes ocurrían aproximadamente una vez por semana.

La propuesta radical del ejecutivo irlandés

O'Leary no se ha limitado a exponer el problema, sino que ha planteado soluciones contundentes que afectarían directamente a los aeropuertos de toda Europa, incluidos los de España. Su propuesta principal pasa por restringir el servicio de alcohol en los establecimientos de las terminales aéreas durante las primeras horas del día.

El directivo cuestiona abiertamente la lógica de permitir que los bares de los aeropuertos sirvan alcohol a las cinco o seis de la mañana, un horario en el que cualquier establecimiento convencional en países como España tendría prohibida esta práctica. Los aeropuertos, que disponen de licencias especiales, operan bajo normativas diferentes que permiten el consumo de alcohol en horarios que serían impensables fuera de sus instalaciones.

Otra de las medidas que el CEO lleva meses defendiendo consiste en limitar a dos bebidas alcohólicas por tarjeta de embarque, un control que permitiría rastrear el consumo de cada pasajero antes de subir al avión. Esta propuesta busca evitar que los viajeros lleguen a bordo en estado de embriaguez.

El papel de los retrasos y las responsabilidades compartidas

O'Leary ha señalado directamente a los establecimientos de los aeropuertos por agravar la situación. Según sus declaraciones, cuando se producen retrasos en los vuelos, los bares aprovechan para servir cantidades ilimitadas de alcohol, conscientes de que las consecuencias las tendrán que gestionar las aerolíneas una vez los pasajeros suban a bordo.

Esta acusación pone de manifiesto un conflicto de intereses evidente: mientras los comercios aeroportuarios aumentan sus beneficios vendiendo alcohol sin restricciones, las compañías aéreas deben lidiar con las consecuencias en términos de seguridad y costes operativos. Un desvío de vuelo puede suponer decenas de miles de euros en gastos adicionales, además de los trastornos para el resto de pasajeros.

Por su parte, el personal de cabina de Ryanair tiene instrucciones estrictas de servir raramente más de dos bebidas alcohólicas por pasajero durante el vuelo, una política que contrasta con la libertad de consumo que existe en las zonas comerciales de los aeropuertos.

Una preocupación que se extiende por el sector

Ryanair no es la única aerolínea que enfrenta este problema creciente. La británica Jet2 ha ido un paso más allá al proponer la creación de una base de datos nacional para vetar pasajeros problemáticos en todas las compañías del Reino Unido, una medida que también podría exportarse a otros países europeos como España.

Esta propuesta busca evitar que pasajeros con antecedentes de comportamiento conflictivo relacionado con el alcohol puedan simplemente cambiar de aerolínea para continuar volando. Un sistema centralizado permitiría compartir información entre compañías y proteger la seguridad de todos los vuelos, independientemente del operador.

Un problema que espera una tragedia para ser atendido

Las palabras más duras de O'Leary llegaron cuando advirtió sobre la inacción gubernamental. El ejecutivo manifestó su temor de que hasta que no se produzca un accidente mortal causado por este problema, ningún gobierno se tomará en serio la necesidad de implementar regulaciones más estrictas.

Esta advertencia cobra especial relevancia en España, donde los aeropuertos de destinos turísticos como las Islas Baleares, Canarias o la Costa del Sol registran un elevado tráfico de vuelos vacacionales, precisamente las rutas donde se concentra el mayor número de incidentes relacionados con pasajeros ebrios.

Tolerancia cero y acciones legales

Ante la escalada de incidentes, Ryanair adoptó el año pasado una política de tolerancia cero que incluye emprender acciones legales contra todos los usuarios que provoquen altercados a bordo. Esta estrategia busca no solo sancionar los comportamientos inapropiados, sino también crear un efecto disuasorio.

Los costes asociados a estos incidentes van mucho más allá de lo económico. Cada desvío implica riesgos para la seguridad, estrés para la tripulación y el resto de pasajeros, además de retrasos en cadena que afectan a múltiples vuelos y miles de viajeros en aeropuertos de España y toda Europa.

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