Scayle empuja el desarrollo económico de la frontera hispano-lusa con cuántica e IA
Quamtum Iberia, que se nutre de fondos europeos, busca dar soluciones a sectores clave del territorio
Interior del centro de supercomputación, ubicado en el Campus de Vegazana, aunque está pendiente de su traslado.
Impusar el desarrollo económico, social y medioambiental a los territorios vertebrados por los 1.234 kilómetros de la frontera que une a España y Portugal es el objetivo del programa en el que participa el Centro de Supercomputación de Castilla y León (Scayle) y que cuenta con financiación europea. Quamtum Iberia, nombre del proyecto que aprovecha el diptongo para remarcar la presencia de la Inteligencia Artificial además de la cuántica, se plantea convertir esta región «en un referente en la creación y aplicación de tecnologías avanzadas mediante la integración estratégica de tecnologías cuánticas (computación, comunicaciones y simulación) e inteligencia artificial», especifican fuentes de Scayle que participan en el proyecto.
Quamtum Iberia, con Scayle desde la Universidad de León, potenciará las capacidades de investigación e innovación al incentivar el uso compartido y coordinado de las infraestructuras ya existentes, como el propio supercomputador leonés, redes cuánticas y plataformas de inteligencia artificial, «con énfasis particular en el desarrollo de soluciones en sectores claves como la agroalimentación, la salud, la ciberseguridad, la energía o el medio ambiente», explican las mismas fuentes. El proyecto está estructurado en seis actividades y Scayle participará en todas ellas, aunque tendrá un papel «clave» en dos. Por un lado, liderará la alineación de las capacidades científicas y tecnológicas existentes con las necesidades y retos del tejido empresarial de toda la franja fronteriza y, por otro, la «replicabilidad, transferencia y sostenibilidad del ecosistema actual, con la intención de retener y atraer talento y, por otro, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. «Desde Scayle se promoverá la interacción directa entre los actores del ecosistema científico y tecnológico y las empresas para detectar sinergias, desafíos y nuevas oportunidades de colaboración», precisan, siempre en relación a la cuántica y la IA. En este primer punto también se desarrollará una Plataforma de Retos y Desafíos, que incorporará las principales demandas tecnológicas del tejido empresarial para programar eventos y encuentros que les permitan acceder a los recursos tecnológicos que precisan. La segunda pata del proyecto que liderará el centro de supercomputación leonés se centra en atraer y consolidar el talento para garantizar el ecosistema tecnológico, pero también coordinará las acciones para acercar a las empresas las tecnologías cuánticas y la IA «especialmente a las pymes, a través del diseño y acompañamiento de pruebas de concepto, que respondan a los retos reales del sector», señalan desde Scayle, para añadir que el objetivo final será «generar un impacto tangible en términos de innovación aplicada, con especial atención a la viabilidad, escalabilidad y utilidad de las soluciones propuestas». impacto a medio y largo plazo El centro de supercomputación se plantea, en el marco de la transferencia, generar un impacto a medio y largo plazo «para aumentar la responsabilidad, pero también la confianza y el compromiso de la sociedad con las tecnologías cuánticas y la IA». Los demostradores tecnológicos son una pata fundamental de este proyecto transfronterizo y Scayle aportará el sistema de gestión de claves para redes de distribución de claves cuánticas, las conocidas como QKD, que ofrecen garantías en las complejas comunicaciones cuánticas. El programa Quantum Iberia está liderado desde Galicia y cuenta con un presupuesto de 8,9 millones de euros (de estos, 6,6 proceden de los fondos Feder europeos), de los que Scayle gestionará 500.000. Esta partida está destinada, en gran parte, a la contratación de los tres ingenieros que ya había anunciado la Junta, que tendrán un contrato de al menos 2,5 años, aunque el programa en sí se extendrá durante tres años. «El proyecto promoverá la innovación, ayudando a disminuir las disparidades tecnológicas, económicas y sociales, elevando la competitividad, creando empleo cualificado y asegurando la sostenibilidad del ecosistema científico y empresarial transfronterizo», relatan desde el Centro de Supercomputación de Castilla y León, para concretar que de los 17 organismos que participan en el proyecto, once lo hace desde la zona española y seis desde la portuguesa.