El olor del viernes en León procedía de un vertido de patatas podridas
Es una fórmula que se emplea frecuentemente con bastante éxito para fertilizar el terreno
Zona en la que aparecrieron los vertidos.
El nauseabundo olor que durante buena parte del fin de semana ha tenido que soportar León, especialmente en la jornada del viernes, se debe a los efluvios de un vertido de patata podrida que se pretendía utilizar como fertilizante para el campo y que, por el efecto de las corrientes de viento, terminó por generar los desagradables efectos que se pudieron comprobar entre la ciudadanía.
Así lo indican los primeros estudios elaborados por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en Len. A falta de que los análisis biológicos certifiquen que el resultado de la primera inspección ocular es correcto, todo hace indicar que el origen del problema está detectado.
Coincide el corolario de las conclusiones iniciales con la teoría que ese formuló en un principio. La única diferencia radica en que en el primer vistazo, se pensó que se trataba de restos biológicos procedentes de purines y similares, mientras que el estudio más pormenorizado de lo que se ha encontrado apunta más bien a los restos de patatas en mal estado, que la industria destina al fin agrario que supone la fertilización de los campos.
No es la primera vez que ocurre algo similar. El problema se detectó en la tarde del viernes, cuando las dependencias de la Policía Local empezaron a recibir numerosas llamadas de quejas y preocupación de ciudadanos, que alertaban sobre las pésimas condiciones del ambiente. Los agentes de servicio no encontraron ninguna explicación fehaciente a lo que estaba ocurriendo.
Las llamadas se prolongaron a la jornada del sábado, aunque con menor intensidad a tenor de la caída en la frecuencia con la que se produjeron. Inmediatamente se abrió una investigación y se llegó a la conclusión de que la zona de la que procedían los olores estaba ubicada en las inmediaciones de la localidad de Valdesogo de Arriba.
Se da la circunstancia de que este tipo de prácticas no son nuevas, pero sucede que la climatología ayuda de forma notable. Así, la irrupción de las últimas tormentas ha aportado al terreno una componente de humedad que genera gases de descomposición luego trasladados por las altas presiones de la atmósfera a distancias que en principio parecen imposibles en otras circunstancias. Habrá más novedades no tardando.