La soledad no deseada se matricula en la universidad para acompañar a los jóvenes de León
Con el inicio del curso, los estudiantes tienen que hacer frente a nuevas relaciones y desafíos
Una joven, en la Facultad de Educación el primer día de clase de este curso universitario.
Las nuevas hornadas de universitarios se enfrentan a un complejo contexto que condiciona sus relaciones sociales, lo que provoca la soledad no deseada se haya convertido en un compañero más en las aulas. Un problema que se extiende por los campus como consecuencia del aislamiento que provoca el uso excesivo de la tecnología, que levanta barreras para las relaciones personales, la ansiedad, el estrés o la incertidumbre y la alta exigencia académica de las nuevas hornadas de estudiantes.
Esta situación se hace más patente en los nuevos universitarios, que generalmente se enfrentan solos al nuevo ambiente académico, dejando atrás la pandilla que les ha acompañado durante los años de instituto. Un nuevo espacio en el que se tienen que enfrentar a gente nueva, a nuevas exigencias y circunstancias y que en muchas ocasiones también dejan atrás su casa —casi la mitad en la Universidad de León— y tienen que aprender a vivir solos.
Un informe presentado recientemente por la insistución académica leonesa cifraba en que cerca del 72% del los universitarios leoneses habían experimentado síntomas de ansiedad o depresión y que más de la mitad aseguraba no participar en actividades, asociaciones o clubes universitarios. La soledad emocional afecta a un 15% de los universitarios y, de hecho, el primer año que la Universidad de León puso en marcha su servicio de apoyo psicológico, más de 150 estudiantes recurrieron a esta iniciativa.
Lucía Llamazares y Amparo Martínez son las responsables del estudio, que diferenció entre distintos tipos de soledad. Por un lado, la soledad emocional que afecta a aproximadamente una cuarta parte del estudiantado está vinculada a la percepción de desconexión afectiva incluso en contextos acompañados; por otro, la soledad social, relacionada con la falta de integración en grupos y actividades, que alcanza casi al 22% del alumnado que participó en la encuesta para realizar el estudio, que concluye que el índice global de soledad se sitúa en torno al 15%, lo que ofrece una fotografía cuantitativa del bienestar relacional en el entorno universitario.
Conseguir integrar al alumnado con alternativas deportivas, sociales o culturales es una de las estrategias que siguen las instituciones académicas para dejar de lado a la soledad de su estudiantado. En el Campus de Vegazana, el primer día de curso se organizaron una serie de actividades en la campa entre las facultades de Filosofía y Biológicas en el que los alumnos de primer curso pudieron relacionarse a través del deporte y una paellada popular. A finales de este mes también suelen organizarse las Jornadas del Estudiante, pero también hay un Programa Padrino, diferentes asociaciones y actividades vinculadas al deporte. A mayores, todos los cursos ofrece, de forma puntual, salidas multiaventura que se van programando para, además de conocer la provincia de León, mejorar las relaciones del alumnado y ofrecerles citas con la espeleología, el esquí o el senderismo. A todo ello se añade un amplio programa de actividades culturales y clubes temáticos, junto con una amplia red para fomentar el voluntariado con diversas asociaciones y entidades.