Miguel, el enlace entre la Agencia Espacial Española y León
Recién empezada la universidad, debe encargarse de alentar jóvenes vocaciones vinculadas al sector

Miguel García, embajador de la Agencia Espacial Española.
León cuenta con dos astronautas de la Agencia Espacial Europea, los conocidos Pablo y Sara, pero Miguel García, un joven que acaba de iniciar este curso sus estudios universitarios no les queda a la zaga: es el enlace de la Agencia Espacial Española, su enlace en lo que se puede considerar ya la cuna de los astronautas españoles. El joven Miguel fue seleccionado el curso pasado por la agencia española para participar en el programa Astronauta por un día. Un certamen que simula los que se realizan en el resto de Europa y que se basa en un proceso selectivo similar al entrenamiento espacial profesional y que culmina con la experiencia de la ingravidez en un vuelo parabólico. Tras superar este desafío y ser nombrados oficialmente Embajadores y Embajadoras de la Agencia Espacial Española, los jóvenes deben cumplir con una serie de actividades para divulgar el papel del sector aeroespacial.
Esta misma semana, el joven leonés participó en el reconocimiento al alumnado premiado en el concurso nacional Pon nombre a un satélite de la Constelación Atlántica que se celebró en Sevilla.»Los niños me preguntaban si se podían hacían hacer una foto conmigo y ves en ellos el niño que tú eras y quieres resolverles las dudas que tú tenías... llena mucho estar con niños que tienen tus mismos sueños», comenta Miguel García mientras regresa de Sevilla y apuntar que Lince, será el primer satélite recién bautizado que se pondrá en órbita. Miguel está «asumiendo» el papel que tiene que desempeñar como embajador de la Agencia Espacial Española. «Si algún niño te dice ‘quiero ser astronauta’ tienes que decirle que sí se puede; nada es inalcanzable. Cuando eres pequeño te sientes diminuto al mirar al cielo, te sientes enano, pero está más cerca de lo que pensamos. Para llegar al espacio sólo tienes que enfocarte en ello», relata este leonés que de pequeño quería ser piloto de combate pero al que poco a poco el espacio ha ido conquistando. «Después del programa te quedas con la sensación de que no es difícil convertirte en astronauta. La probabilidad es baja, el proceso es cada mucho tiempo y es algo muy selectivo. Pablo y Sara tampoco se lo creían cuando les seleccionaron y yo tampoco cuando me escogieron para el programa de Astronauta por un día, pero le puede pasar a cualquiera que tenga vocación», explica con entusiasmo el joven con raíces en la comarca de Luna que, con empuje, añade: «Yo creo que sí podré, porque representar a la tierra en el espacio tiene que ser algo muy grande». Si algo le sobra a Miguel García es ilusión y vocación. Cuando habla de la ‘aventura’ que está viviendo con la Agencia Espacial Española lo hace con emoción y pasión, la misma que les transmite a los niños con los que participó en el encuentro de Sevilla. «He llegado a la edad en la que un niño te puede admirar», comenta entre risas, para relatar que su visita a Sevilla se cerró con un paseo de realidad virtual por la Estación Espacial Internacional, una experiencia que suma al vuelo en gravedad 0 en el que participó en mayo de este año, precisamente, junto a Pablo y Sara. Entre las misiones que le ha encargado la Agencia Espacial Española para este año como embajador está la divulgación. «Este curso tengo que dar charlas en varios colegios para enseñar algunas cosas del espacio, para explicar a los niños y a los jóvenes que en el espacio hay un hueco para todos, que no todos tienen que ser científicos. Explicarles que en las misiones participan profesionales de todos los ámbitos, porque es un equipo que trabaja para descubrir cosas nuevas», relata, para incidir en que algunos de los colegios o institutos a los que irá serán el Lancia, donde el estudio, el Luis Vives o la propia Universidad de León donde ya estudia Ingeniería Mecánica. Miguel ya trabaja en preparar las charlas: «No es algo que me consuma mucho tiempo porque es vocacional y si me dicen que dando una charla voy a a animar a que se cumplan los sueños de alguien no tengo nada que pensar».