Los Fierro, la familia leonesa que levantó un imperio, vende por 10 millones su último gran castillo en Asturias

La saga empresarial de origen leonés se desprende de la fortaleza de San Martín, en Soto del Barco, adquirida en 1919 por Ildefonso González-Fierro. La operación pone fin a su último gran vínculo patrimonial con Asturias y vuelve a situar bajo los focos a una de las familias que más fortuna hicieron en España durante el siglo XX

El Castillo de San MartínMANUEL MARTÍN

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L. Santamarta
León

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La familia Fierro, una de las grandes dinastías empresariales españolas del siglo XX y con origen en la montaña leonesa, acaba de cerrar uno de los capítulos más prolongados de su historia patrimonial. La saga ha vendido por diez millones de euros el castillo de San Martín, situado en Soto del Barco (Asturias), una propiedad que permanecía en manos de sus herederos desde que el empresario leonés Ildefonso González-Fierro Ordóñez la incorporó a su patrimonio en 1919. La operación, adelantada por El Mundo, supone el final de la presencia de la familia en una de sus propiedades más emblemáticas fuera de León.

El comprador es un empresario argentino cuya identidad no ha trascendido. La transacción pone fin a una relación familiar con la fortaleza que se ha prolongado durante más de cien años y que sobrevivió a varias generaciones, a importantes inversiones para su conservación y a las diferencias entre los herederos sobre el futuro del inmueble.

Pero detrás de esta operación inmobiliaria hay una historia que conduce directamente a León. Concretamente, a Lugueros, en el municipio de Valdelugueros, donde nació en 1882 Ildefonso Fierro, el hombre que convirtió un negocio familiar vinculado al comercio y al transporte marítimo en un conglomerado empresarial con intereses en sectores muy diversos.

Su trayectoria es la de un empresario que supo aprovechar las oportunidades económicas de su tiempo y que terminó formando parte de los grandes nombres de la economía española. Aunque su actividad se desarrolló principalmente fuera de la provincia, nunca desapareció del todo el vínculo con su tierra natal, donde dejó algunas de sus aportaciones más reconocibles.

Lugueros, el punto de partida 

La historia de los Fierro está ligada desde sus comienzos a los negocios comerciales. La actividad familiar se desarrolló inicialmente entre León y Asturias, con especial presencia en el entorno del puerto de San Esteban de Pravia.

Ildefonso nació el 23 de enero de 1882 en Lugueros. Su padre, Toribio González-Fierro, había iniciado junto a otros familiares una actividad comercial que encontró en Asturias un escenario especialmente favorable para crecer. El carbón, la madera, el pescado y el transporte marítimo formaron parte de aquellos primeros negocios.

El joven Ildefonso se incorporó pronto a la empresa familiar. Su capacidad para detectar oportunidades y ampliar las actividades comerciales le permitió dar un salto que acabaría convirtiendo el apellido Fierro en uno de los más conocidos del mundo empresarial español.

El comercio de carbón tuvo un papel decisivo en sus primeros años de expansión. Posteriormente llegaron las inversiones en minería, banca, industria, construcción y seguros. También desarrolló negocios relacionados con la fabricación de cerillas, un sector en el que alcanzó una posición especialmente relevante.

La diversificación fue una de las claves de su crecimiento. De los negocios vinculados al puerto asturiano pasó a construir una estructura empresarial con presencia en diferentes actividades y mercados internacionales. El Banco Ibérico fue una de las principales referencias de su trayectoria financiera.

La fortuna de los Fierro creció hasta situar a la familia entre las grandes dinastías económicas del país. Una posición que sus siguientes generaciones mantuvieron, aunque con una actividad empresarial y patrimonial diferente a la del fundador.

El legado que Ildefonso Fierro dejó en León

La venta del castillo asturiano vuelve a poner de actualidad la relación de la familia con la provincia. En León, el apellido Fierro está especialmente asociado a un edificio situado en la calle Puerta de la Reina de la capital, que lleva precisamente el nombre de la familia.

El Edificio Fierro es una de las referencias culturales de la ciudad. Vinculado a la aportación del empresario a las instituciones leonesas, el inmueble alberga el Instituto Leonés de Cultura, dependiente de la Diputación Provincial, y ha mantenido durante décadas su función como espacio de difusión cultural.

Entre sus instalaciones se encuentra también la Biblioteca Leonesa Mariano Domínguez Berrueta, que reúne fondos bibliográficos relacionados con la historia, la literatura y los autores de la provincia.

La vinculación de Ildefonso con León no se limitó a la capital. Su localidad natal, Lugueros, también recibió parte de su atención. Las antiguas escuelas y otras aportaciones a su pueblo reflejan la relación que mantuvo con el lugar del que había salido para desarrollar su trayectoria empresarial.

Ese vínculo constituye una parte importante de la memoria de una familia cuya fortuna se construyó lejos de la montaña leonesa, pero cuyo origen nunca ha dejado de formar parte de su historia.

Cuqui Fierro y una familia habitual de la crónica rosa

El apellido también ha mantenido una notable presencia pública a través de distintas generaciones. Una de las integrantes más conocidas es Cuqui Fierro, hija de Ildefonso, que durante décadas fue uno de los nombres habituales de la sociedad madrileña.

Su residencia en la capital, sus relaciones sociales y el patrimonio artístico y mobiliario de la familia han mantenido a los Fierro en el foco de la actualidad más allá de sus actividades empresariales.

En los últimos años, la gestión de los bienes familiares ha vuelto a ocupar titulares. La dispersión de parte de sus colecciones, con la salida a subasta de muebles, joyas y otros objetos de valor, ha permitido conocer mejor la dimensión del patrimonio que la familia había reunido durante varias generaciones.

La actividad de las casas de subastas también ha intervenido en la comercialización de algunos de estos bienes. Entre ellos figura el mobiliario y las piezas vinculadas a la residencia madrileña de Cuqui Fierro, cuya colección ha ido perdiendo parte de sus elementos originales.

Más de un siglo de historia familiar en Asturias

La fortaleza de San Martín era una de las propiedades que mejor representaban la dimensión patrimonial de los Fierro. Situada en Soto del Barco, en un enclave próximo a la desembocadura del Nalón, había formado parte de la vida familiar desde principios del siglo pasado.

El conjunto supera los 43.000 metros cuadrados e incluye una residencia principal de 24 habitaciones y doce baños, además de piscina cubierta, jardines y embarcadero. Su configuración actual es el resultado de distintas actuaciones y de una importante rehabilitación impulsada por la familia en los años noventa.

La propiedad pasó a Ignacio Fierro, uno de los hijos del fundador, y posteriormente quedó vinculada a sus descendientes. Mantener una finca de estas dimensiones suponía un desembolso considerable, un factor que terminó pesando en las decisiones de los herederos.

La venta pone fin a una etapa que había comenzado cuando Ildefonso Fierro incorporó la fortaleza a su patrimonio. Más de cien años después, el castillo cambia de manos por diez millones de euros y deja de formar parte de una familia cuya historia empresarial comenzó en un pequeño pueblo de la montaña leonesa.

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El destino de la propiedad queda ahora en manos de su nuevo dueño, mientras León conserva algunos de los testimonios más visibles de una saga que llevó el nombre de Lugueros mucho más allá de las fronteras provinciales.