El déficit femenino en el gobierno de la enseñanza se debe, según una investigación, a falta de apoyo, ausencia de modelos y soledad al decidir
Muchas maestras, pocas directoras
La falta de apoyo del entorno inmediato y el menor interés por la conquista individual del poder son
La dirección de los centros públicos ha sido de carácter electo durante la etapa Logse. En teoría, cualquier maestra o maestro, profesor o profesora integrantes del claustro tienen opción a presentarse a los cargos directivos. Pero esta situación no ha facilitado una mayor presencia de la mujer en los puestos de gobierno de la escuela pública. Una profesión altamente feminizada en las plantillas, en la que la mujer está subrrepresentada en los puestos de dirección de los colegios e institutos de la provincia. De los 2.364 doncentes que trabajan en los centros públicos de primaria de León, el 30% son maestros y el 70% maestras. Sin embargo, el 54% de los puestos directivos (81) son ocupados por hombres y el 46% restante por mujeres. En los institutos hay este curso un total de 2.027 enseñantes, de ellos 940 profesores y 1.087 profesoras. La distribución de puestos directivos, tal y como se observa en el gráfico, es de uno a tres a favor de los hombres. A partir de esta situación, la Universidad de León y la secretaría de la Mujer de Comisiones Obreras indagaron en las causas y han llegado a la conclusión de que detrás de las cifras hay un conjunto de razones que explican la situación. Según señala Eloína Terrón, la «costumbre social» es la primera causa con la que se han encontrado en las entrevistas mantenidas con enseñantes para la investigación. Históricamente los puestos directivos han estado ocupados por hombres y está más normalizada su presencia. «A una mujer que decide presentarse a un puesto de dirección generalmente la desaniman: ¿Para qué te vas a meter en líos?, suelen decirle». En cambio, si el que lo anuncia es un hombre «recibe palabras de ánimo y empuje», indica la secretaria de la Mujer de Comisiones Obreras. Menos gente para compartir En este sentido, los investigadores concluyen que la falta de apoyo social y del entorno familiar y de amigos inciden en la menor participación de la mujer en las elecciones a dirección de centros, fórmula que, por otro lado, queda limitada con la nueva Ley de Calidad en la que deja de ser un puesto de elección y se convierte en un cargo de libre designación. «Las mujeres tienen menos gente con la que compartir sus decisiones», apunta el trabajo. Esta tercera causa limita también el acceso en poder, según se desprende de la misma investigación. La creencia de que «los hombres van a ser capaces de imponer más su autoridad que una mujer» es otro de los factores «ambientales» que frena el acceso femenino a la dirección en la enseñanza. Las encuestas que han realizado entre enseñantes han llevado también a la conclusión de que «no han sido las cargas familiares el principal obstáculo» para acceder a los puestos de representación, pero también es cierto que «la mayoría de ellas no tenían hijos». Otro dato cualitativo que se desprende del estudio es que las mujeres manifestaron «un menor interés individual por la conquista individual del poder». Faltan referencias y modelos Por último, los investigadores han barajado otro dato que no favorece la incoporación de las mujeres a los puestos donde se toman las decisiones y se gestionan los centros. «Faltan referencias y modelos, no hay un entrenamiento para el ejercicio de estas funciones», precisa Eloína Terrón. La secretaria de la Mujer de Comisiones desveló las conclusiones del estudio en una charla coloquio organizada por sindicatos y asociaciones de mujeres de León con motivo del Día Internacional de la Mujer. Esta responsable sindical recalcó que el reparto de las responsabilidades familiares es la pieza clave para que se facilite el camino a las mujeres en el acceso a cargos directivos.