El plan de urbanismo de León diversifica el uso de la Plaza del Conde

Los redactores del PGOU han entregado al Ayuntamiento de León el borrador del informe general sobre las 828 alegaciones presentadas al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que repite la información pública por los cambios sustanciales en la

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Ana Gaitero - León
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El Mercado del Conde puede compatibilizar su uso comercial con el de centro cívico. El equipo redactor del PGOU sostiene que el cambio de clasificación de este espacio quiere abrir vías para que el edificio de 1929 albergue, además del comercio minorista, un centro de día para la tercera edad y actividades culturales y de ocio, como unos minicines, como alternativa al monocultivo de bares de copas que se da en el Barrio Húmedo. Clasificar el edificio del Mercado del Conde como Mercado Municipal Minorista en el Plan General de Ordenación Urbana es imposible. El plan, recuerdan los redactores, no entra a designar sistemas de gestión o titularidad pública o privada de los suelos, como sugieren algunos de los alegantes. Tampoco asigna usos concretos a los equipamientos, recuerdan al rechazar incluir en la redacción definitiva la propuesta de los comerciantes. El borrador dedica dos folios a explicar las razones de clasificar el suelo como centro cívico ante los numerosos escritos de alegaciones que fueron presentados en el período de información pública para oponerse a esta clasificación. «En ningún caso el plan general suscita o pretende favorecer la erradicación del uso o usos a que actualmente se destina este suelo», indica el informe de alegaciones elaborado por la empresa Amepro, responsable de los trabajos del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana). El objetivo del cambio es alcanzar la «máxima rentabilización social de este suelo pero sin abocar a por ello a la disminución, cuanto mucho menos a la desaparición» de sus usos comerciales actuales, que se remontan a 1929 cuando la ciudad de León decidió construir una plaza cubierta para sacar de la plaza Mayor los puestos de perecederos que requerían más control de sanidad e higiene. El plan parte de la evidencia de que «la alta dotación» de usos comerciales que existe en el Barrio Húmedo frente «a la ostensible carencia de otros equipamientos de mayor demanda social en ese mismo ámbito». El informe que responde a las alegaciones presentadas destaca que el edificio de la plaza cubierta está infrautilizado y que, a la vez, en el barrio existe una escasez de suelo para atender a otras necesidades y demandas sociales. Otra razón que avala el cambio de usos propuestos es la «obsolescencia igual de manifiesta de gran parte de las instalaciones técnicas sobre las que los usos actualmente implatados se sustentan». El informe obvia, en este sentido, el proceso de reforma que se ha planteado desde el Ayuntamiento de León y que obligará a los comerciantes a contribuir con una media de 3.000 euros a los gastos de la reforma. Los redactores del plan, cuyo informe es orientativo, explican que el Plan asigna una ordenanza a este suelo en la que «estando declarado expresamente como uso dominante el uso comercial -grupo de actividades a las que actualmente se dedica casi en exclusiva el edificio existente-» procura que la edificabilidad actualmente sin uso pueda ser rentabilizada para otras actividades. La propuesta de los redactores es aprovechar el volumen en altura que actualmente se encuentra tapado por elementos decorativos debido -aseguran- a la «inaptitud» para los usos comerciales. Es en estos espacios donde se baraja la posibilidad de que el mercado acoja usos como un centro de día para la tercera edad, para responder a las necesidades de la población mayoritaria de la zona y la carencia absoluta de este tipo de servicios en el Barrio Húmedo. El PGOU detecta en esta zona no sólo un «vacío de actividad urbana», sino también «humana» fuera de su horario comercial y plantea, con la ampliación de usos, una «necesaria dinamización». Los usos culturales y de ocio propuestos en el edificio del mercado se consideran apropiados para el barrio, convertido en la última década en un espacio lúdico que, si bien aporta elementos positivos, «deriva a la vez en puntuales focos marginales». El informe indica que «la necesaria rentabilización social» del espacio público, y no sólo del edificio, «pretende posibilitar la implantación de actividades culturales y de ocio -minicines, por ejemplo- que a la vez que actúe de contrapeso frente al monocultivo de la oferta de ocio existente en el ámbito, prolongue en el tiempo el uso y disfrute de este espacio». El informe repite que «ninguno de estos objetivos requiere la desaparición de los usos que actualmente acoge este espacio» y subraya que no sólo son compatibles, sino «además claramente dignificantes de un ámbito de las singulares características que presenta esta plaza».

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