Diario de León

Despistes bajo el aguacero

La intensa lluvia, la nula información de la Guardia Civil por problemas en otros puntos y la confusión de indicadores provocan dudas y errores en itinerarios en la autovía

Vecinos de Toral de los Guzmanes comentan en el bar la nueva obra

Vecinos de Toral de los Guzmanes comentan en el bar la nueva obra

Publicado por
Asun G. Puente - redacción
León

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«Ahora paso divinamente el rebaño de ovejas por la carretera; antes tenía que esperar largas colas de coches y alguna siempre moría atropellada». Fortuoso Méndez, de Toral de los Guzmanes, no tiene dudas: «Esta autovía tenía que estar hecha hace quince años». En el bar de José Manuel no se habla de otra cosa desde que el ministro Cascos inauguró el sábado los dos primeros tramos de la autovía entre León y Benavente. «Antes simplemente ir a la gasolinera con el coche era un peligro de la cantidad de tráfico que había, para cruzar te eternizabas y te daba tiempo a fumar un cigarro», recuerda otro de los parroquianos del local, con el café de mediodía. La primera mañana de circulación por la nueva carretera estuvo llena de despistes entre los conductores y un aguacero impresionante que no dio tregua hasta la tarde. La rotonda de Toral de los Guzmanes que da entrada a la vía recién estrenada desde León no contó, como el día anterior, con la presencia de la Guardia Civil para informar a los conductores de sus posibilidades, ya que los agentes tuvieron que atender numerosos problemas de tráfico por inundaciones en otras carreteras. Más de un automovilista llegó hasta el pueblo para preguntar más tarde por allí o en Villaquejida dónde se tomaba la autovía. «Anoche una pareja de Madrid volvió en dirección a Benavente cuando en realidad quería ir a León después de abandonar aquí la nueva carretera», explica José Manuel. Cuando más llovía, a la salida del segundo tramo, un coche de andaluces daba varias vueltas a la rotonda en busca de una salida correcta. Pretendían tomar la autopista hacia Asturias para llegar a Gijón, aunque no tenían claro el camino. 24 horas después Sin embargo, desde la autovía del Noroeste, la situación para entrar a León se percibe más clara. Grandes paneles anuncian la A-66 con este destino, al lado de los que apuntan la dirección hacia las Rías Baixas o hacia Coruña. Una señal inédita en la historia que acaba de estrenarse, justo al lado de la que conduce a la vieja N-630. Desde Villaquejida, sus vecinos y hosteleros ya apuntaban ayer que el tráfico en estas primeras horas de la autovía había bajado al menos un 70%, aunque dicen que las grandes aglomeraciones se vivían, sobre todo, los domingos a primera hora de la noche y los viernes con el comienzo del fin de semana. Toño, un comercial, recalca que en todos sus viajes «el peor tramo, sin duda, lo encontraba en la carretera de Benavente a León; me machacaba. Para Carlos, hijo del gasolinero de Toral, sin embargo, la nueva autovía provocará un serio golpe para su negocio. «Nuestros principales clientes son asturianos, madrileños y vehículos en ruta, ahora ya les perderemos». De momento no existen paneles indicativos de gasolineras o cafeterías en la entrada al pueblo desde la vía. Así que este joven está dispuesto a colocarlos él mismo, si Fomento no lo hace. Los agricultores y ganaderos de Toral también muestran su preocupación por la ocupación del camino agrícola que conduce a las bodegas. «Lo ocuparon con el acceso y aunque no aparecía en el primer proyecto, cuando nos quisimos dar cuenta nos lo comieron. Ahora pasar las ovejas y los tractores por la carretera puede ser un peligro». La jornada del domingo transcurrió sin incidentes por la nueva vía, según la Guardia Civil.

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