| Reportaje | Una mala gestión |
¿Habrá agua para todos?
Este año, que ya acaba, ha sido declarado por la ONU año internacional del agua dulce. El organismo incide en que este recurso se gestiona sin ningún tipo de criterio
Una colonia de flamencos rojos llegaron a Faunia para descansar en agua dulce
El sol brilla ya en lo alto del cielo y sus rayos acarician la espalda mojada de una rana que descansa al borde de un riachuelo de apacible curso. De repente la rana tensa todos sus músculos y salta veloz al agua, donde desaparece entre miles de minúsculas gotitas brillantes. La causa de tanta alarma es un ser humano que se agacha junto a la orilla, acerca la mano al agua, la llena como si fuera un cuenco, se la lleva a la boca y bebe. Si esta escena tuviese lugar por ejemplo hace cien años, probablemente no sucedería nada. La rana, el humano y el río seguirían con sus asuntos y punto. Si se desarrollase en la actualidad, lo más probable es que al poco rato el humano comenzase a sufrir serios retortijones, que la rana fuese una de las pocas que quedasen en ese río, y que éste, el río, bajase cargado de impurezas originadas en un establo, una industria o un pueblo. Este año, próximo ya a acabar, ha sido declarado por las Naciones Unidas Año Internacional del Agua Dulce. La preocupación de este organismo internacional brota de la confirmación de que este recurso, tan necesario para la vida natural como para el desarrollo de cualquier país, es en la actualidad gestionado en casi todo el planeta sin el más mínimo criterio no ya de sostenibilidad, sino socioeconómico o simplemente ético. Además de las terribles consecuencias para la salud humana y la conservación de muchos espacios naturales y especies, la escasez y contaminación del agua acarrea consecuencias en ocasiones tan inesperadas como el hecho de que en algunos países empobrecidos las niñas y mujeres se vean obligadas diariamente a transportar el agua en cubos, restando así tiempo a su formación. Tan grave está llegando a ser el problema que ya se anuncia para un futuro no muy lejano el estallido de «guerras del agua» en algunas regiones en las que este recurso es compartido de mala gana por varias comunidades diferentes. Como siempre, el papel de los ciudadanos es fundamental. Para paliar los problemas de los países en vías de desarrollo podemos por ejemplo colaborar con oenegés o vigilar si nuestros gobiernos dedican de forma adecuada fondos a la ayuda exterior. En cuanto a cómo ayudar a proteger el agua desde nuestras casas, seguro que ya conoces más de una medida. ¿Cuáles?