Valentín Llamas, secretario de Acaip, denuncia las pésimas condiciones laborales de Villahierro
«Son los presos los que están controlando a los funcionarios, no al revés»
El crecimiento de la población islamista en la prisión resucita el fantasma del terrorismo

Los sindicatos se concentraron de nuevo en las puertas de la prisión para pedir mejores condiciones
Cerca de un centenar de funcionarios del Centro Penitenciario de León se congregaron ayer a las puertas de la prisión de Villahierro, para reivindicar mejores condiciones de trabajo y advertir a la vez de los peligros que entraña la situación de excesiva concentración de internos en la Penitenciaría de Mansilla de las Mulas, en la que en estos momentos «en realidad son los presos los que controlan a los funcionarios, y no al revés, como se supone que debería ser» según señaló Valentín Llamas, secretario general de Acaip. El acto se desarrolló sin incidentes, en las puertas de la institución penitenciaria, bajo vigilancia policial indirecta de varios efectivos de la Guardia Civil. «Las condiciones de trabajo en las que nos movemos son pésimas, y León es un exponente claro, con 1.008 plazas para internos y 1.520 reclusos reales en la actualidad. La situación se agrava con la proliferación de los internos de origen árabe y religión islamista. No pretendemos discriminar confesiones, ni tenemos ninguna voluntad racista, pero sería lamentable que se repitiera un nuevo 11-M gestado desde las cárceles, sin que hubiésemos advertido antes a la sociedad del peligro», manifestó Llamas. No es la primera vez que se producen movilizaciones de estas características «pero hasta ahora, las ofertas que nos han llegado son insultantes a todos los niveles. Los módulos de 72 internos, llegan a tener 130 internos, controlados por un funcionario nada más. Somos 435 trabajadores más o menos, pero se necesitarían 30 más como mínimo para cubrir un centro que está al 150% de ocupación media, y algunos módulos, al 200%». Como consecuencia de esta situación de indefensión, en la práctica «muchas veces nos controlan los presos a nosotros, y no al revés, como debería ser. Eso no puede permitirse, y a la vez, hay que tomar medidas con determinados presos árabes, porque condicionan al resto de la población, sobre todo ahora que estamos en época de Ramadán. Conflictos hay casi a diario, aunque muchos no trascienden. A ver si podemos ir tirando poco a poco hasta alcanzar una situación. Hay 500 árabes y son ellos los que controlan la situación». Soluciones, en teoría, hay algunas, pero en la práctica...: «Hay que cambiar una ley caducada».