Secretario de Movimientos Sociales del PSOE
«Un hijo homosexual no es un problema, lo es uno homófobo»

Pedro Zerolo (Caracas, 1960) presume de pertenecer a la misma generación que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien asegura que «le hago la ola» cada vez que le ve por incorporar al programa electoral socialista la equiparación legal de los homosexuales ante el matrimonio. Ayer participó en León en el curso Visionándonos, diversidad y/o diferencia , que organizan la Universidad de León y la concejalía de la Mujer. Concejal del Ayuntamiento de Madrid y secretario de movimientos sociales en la ejecutiva federal del PSOE, subrayó que el matrimonio homosexual, la igualdad legal, «era un sueño» y animó a seguir soñando desde la izquierda por la sociedad del arco iris, plural, diversa y participativa. Será una realidad en la primavera del 2005, aseguraron él y la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce. -¿Por qué hace un reconocimento del papel del feminismo en el movimiento homosexual? -Las claves del cambio han sido los colectivos reivindicativos, pero quienes han estado al lado nuestro durante todos estos años han sido las mujeres, no sólo las homosexuales que son parte del movimiento de liberación, sino las mujeres heterosexuales llaménse estas madres, hermanas, compañeras de trabajo, mujeres periodistas... y las mujeres políticas de izquierdas. Y no lo han hecho por una cuestión de abnegación, que es lo que dicen los machistas, sino porque hemos sufrido lo mismo; porque la homofobia es una manifestación más del machismo. Un machismo que sigue existiendo en nuestro país y sigue teniendo resultados de muerte. Por otro lado, hago un reconocimiento al feminismo porque a mí me ha iluminado personalmente en mis lecturas y en mi trayectoria política. Esta legislatura empieza teñida de los colores del arco iris con una clara perspectiva de género en las políticas que se están desarrollando en estos seis primeros meses, con una clara ampliación de derechos para la realidad de gais y lesbianas y también llegará en su momento la atención a la realidad transexual. -Entre los homosexuales también hay machismo y misoginia, pero usted dice que se estaba combatiendo con éxito. ¿Qué ejemplos aporta a la sociedad para acabar con el machismo? -La paridad fue fundamental. Fuimos las primeras organizaciones paritarias, con direcciones que rotan cada vez que hay elecciones entre mujeres y hombres. Y para llegar al nuevo contrato social entre hombres y mujeres es necesaria la aportación de la realidad heterosexual masculina y que los hombres se crean que el mundo tiene que cambiar más e interioricen estas ideas como propias; y que dejen de pensar que no es prioritario todo lo que tiene que ver con las mujeres. -¿La igualdad legal supondrá la liberación definitiva del movimiento gay, lesbiano y transexual? -No es la liberación, pero supone un antes y un después porque mientras llega esa igualdad social y material sí es muy importante tener un subidón de autoestima. Si no tienes tus derechos reconocidos hay quien piensa, dentro de la realidad discriminada, que no los tienes por qué tener, y dentro de la realidad que te oprime, que si no los tienes por algo será. Lo importante es tener igualdad legal, que es por lo que lucharon las feministas y por lo que luchamos nosotros ahora, y desde luego seguir teniendo eso que se ha criticado mucho que es el orgullo -orgullo gay, orgullo lésbico, transexual, bisexual, de mujer- ese exceso de autoestima que hay que tener a diario para aguantar la cantidad de memeces, de estupideces que se dicen sobre ti, que no te tiemblen las piernas y seguir para adelante buscando esa otra sociedad siempre posible donde quepamos en igualdad y en paridad hombres y mujeres desde la diferencia de cada cual. -Después del acontecimiento mediático del primer matrimonio homosexual, ¿qué va a pasar? -Ahora mismo ninguna medida educativa mejor para todos y para todas que ser iguales en derechos. Después, seguir con educación, que a nuestros niños y niñas y a los jóvenes se les ofrezca en los planes de estudio una educación plural donde se refleje que hay gais, lesbianas, transexuales, bisexuales y heterosexuales, recogiendo como normal lo que es la normalidad y la cotidianidad. -La reacción de la Iglesia católica no se ha hecho esperar. -Este discurso está abocharnando a mujeres y hombres católicos que no se sienten representados por la actual jerarquía de la Iglesia en España y en el Vaticano, con una clara deriva integrista y con su basamento en movimientos como el Opus Dei, Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación o el Movimiento Neocatecumenal. Invito a entrar en sus páginas web para que vean lo que piensan estos movimientos de los homosexuales, pero también de las mujeres. Entre unos y otros somos más de la mitad de la población de esta sociedad y del mundo. El camino no nos lo van a poner fácil y están agitando banderas muy peligrosas. Hay que insistir en que el problema no es tener un hijo homosexual, sino tener un hijo homófobo; o un amigo machista o racista y que eso es un trastorno de la personalidad importante. -¿Qué diría a esos grupos de católicos no están de acuerdo con lo que predica la Iglesia? -Me gustaría que se rebelaran de una vez por todas y dijeran basta ya. Hay movimientos que lo están diciendo, como Somos Iglesia, Católicas por el derecho a decidir, Confederación Juan XXIII. Pero deben hacer oir su voz más alto y más claro. El discurso actual de la Iglesia es un acoso, un intento de deslegitimación del Gobierno y una cruzada contra los deseos mayoritarios de la ciudadanía española. De haber hecho caso a la dirección política de la Iglesia católica hoy no tendríamo divorcio, ni adopción, ni despenalización de los anticonceptivos, ni la ley de reproducción asistida, ni hubiéramos tenido campañas de prevención del VIH, ni de interrupción voluntaria del embarazo; ni siquiera la Constitución, tendríamos la Constitución confesional que nos haría estar más cerca de Irán que de Francia. Están metiendo el miedo a la gente, como siempre. Y el mundo se mueve ahora entre el miedo de Bush y la esperanza de Lula o de Zapatero.