| Entrevista | Miguel Suárez Orejas

«Este país necesita más tranquilidad»

El conferenciante que hoy glosará la Constitución española en la Diputación se declara contrario a los independentismos y lanza un canto a la igualdad de los pueblos

León

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Le contemplan 105 años y se compromete a conceder otra entrevista «cuando llegue a los 112». Anoche tenía previsto dormir bien «porque tengo la conciencia tranquila y nunca he hecho motivos para dormir mal». Bordeó los momentos de necesidad en México y luego volvió con el riñón bien cubierto «pero antes me tocó dormir encima de sacos de azucar». Cada minuto que se pasa e su compañía, más entrañable se vuelve. Pero no pierde una gota de lucidez. Hoy será uno de los protagonistas básicos del homenaje a la Constitución que organiza la Diputación Provincial de León. Le contemplan 105 años de vida y tres siglos de cambios. -¿Qué va a contar mañana (por hoy) en la Diputación? -Pues si vienes al acto, lo ves tú mismo, y no hace falta que te lo cuente. -(Pues empezamos bien...) Pero algo pensará usted de la Constitución, ¿no? -Es un privilegio que tenemos los españoles y que deberíamos tener todos los pueblos de la tierra para vivir en paz, con alegría, con ilusión, con un trabajo y con deseo de mantenerse siempre dentro de la ley, sin negarnos nunca ni la cara ni la mano. Es lo principal que necesitamos, tranquilidad, sosiego, muchas cosas y muchas virtudes que adolecemos todavía de algunas de ellas. -¿Se acuerda de cómo empezó a fraguarse lo del cambio a la democracia? -Mucho no, porque en esa época todavía no había vuelto yo a España, y lo que me llegaba eran noticias un poco lejanas y muy confusas. -¿Qué hacía fuera de España? -Estaba viviendo en México, pasé épocas muy largas allí. La primera vez estuve 24 años en aquel país. -Pero antes de salir de aquí, usted acabí su carrera de Magisterio y todo... -Me firmó el diploma del título de Magisterio el rey Don Alfonso XIII. Vino un profesor a mi pueblo, y a los 20 años ya había terminado la carrera. De ahí me fui al servicio militar, que me tocó hacer la mili en Santiago de Compostela.. -Y cuentan que todavía se acuerda del número que le tocó en el servicio militar... -El 12 , que lo llevaba en el cuello. ¡Qué hermoso número! Lo conservo en mi mente y vivirá eternamente conmigo y estará en todos los sitios en los que yo viva. -¿Y después, qué? -Aproveché una oportunidad que me salió, y me fui a México. En principio las cosas fueron muy duras, y más de una noche se saltaron las lágrimas, porque hubo que pasar muchas penalidades. No tenía ni donde dormir, casi y mientras debajo de los pies, cada noche, tenía el título, a la hora de levantarme por las mañanas, tenía que dedicarme a vender frijoles. -Pero reconocerá que luego, la vida le trató bien, ande... -Primero hubo que dedicarse a vender artículos de diferentes clases, pero siempre recordaré que en aquel país, la gente estaba atrasada, muy, muy atrasada. -El regate ha estado muy bien, pero el tema era otro. ¿Cuando estuvo trabajando por aquellas tierras, hizo usted dinero, sí o no? -Bueno... después, a medida que fuimos aumentando económicamente las cuentas, ya vivíamos mejor y aproveché para volver a España, porque no me gustaba aquello. -¿Por qué decidió volverse a España si allí estaba empezando a hacerse rico? -Esta es la pátria donde nací, y eso no se le puede borrar nunca a nadie. Es una cosa que hay que llevarla en el corazón pero para toda la vida. -Vuelve para acá, y se encuentra con todos los cambios políticos de por medio. ¿Cómo vivió aquello? -Yo no fui político y no me enteré de muchas cosas. Lo único que sé es que estamos en una democracia muy agradable, pero aún se necesita cambiar algunas cosas para que la gente viva mejor. -Ha notado mucho el cambio en la forma de vida de antes a después de la firma de la Constitución? -Muchos, muchos, no, pero si ha habido cosas. Y las que vendrán. -¿Y de los independentismos, qué? -Eso es lo peor que se ha podido inventar. Lo peor de todo lo que ha permitido la Constitución y la democracia es dejar que la gente se quiera separar de esa manera. España estaba hecha a base de valor y de fortaleza y si empezamos con eso y no le ponen tope, seremos muchas naciones pequeñas independientes, provincias, comunidades y todos esos cuentos. Y lo de León solo, tampoco me gusta. Las regiones de España están como están, y no hay que tocarlas. -¿Qué es lo mejor de la democracia? -La igualdad para todos los españoles. Eso es un tesoro que tenemos que valorar, y que la gente no siempre sabe lo que cuesta. -¿Es verdad que le gusta leer? -Hasta hace poco, siempre leía antes de acostarme, y la música también me encanta. Son cosas que me vuelven loco. Todavía es el día de hoy que en mi domiclio todavía hay más de 1.600 discos. -¿Qué música le gusta? -La popular, la de los pueblos. -¿Y para leer? -Libros románticos -Pero se le ha pegado poco, porque nunca llegó a casarse... -Hay cosas que no tienen respuesta en la vida. Intenté muchas veces, pero me quedé en el camino. No siempre que llamas a la puerta te abren.

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