| Crónica | Muchos políticos y poca presencia social |
Sólo Sonsoles brilló en un clima de sobriedad

Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa, a su llegada al Congreso
La celebración del Día de la Constitución contó ayer con una amplia representación institucional pero muy escasa presencia social. No hubo representantes del mundo del espectáculo ni del deporte ni de la cultura ni del colorín. El presidente Manuel Marín se estrenaba como anfitrión y se lo notaba tenso. Ni un broma, ni un chascarrillo, quería estar muy en su papel y lo estuvo. Los que le conocen le veían «un pelín serio demás». Este año no asistieron los Reyes, que sí lo hicieron coincidiendo con el 25 aniversario, y sólo dos presidentes autonómicos, Manuel Fraga y el valenciano Francisco Camps se acercaron a festejar la Constitución. Sólo un diputado nacionalista de todo el Hemiciclo asistió a la celebración. Se traba de Jordi Vilajoana, de CiU, que acudió al acto en su calidad de vicepresidente segundo de la Cámara. Muchos se metían con él por su soledad, pero él encajaba bien las bromas. También se echó de menos a los ex presidentes del Gobierno. Ni Felipe González ni Aznar hicieron acto de presencia. Federico Trillo no fue y las malas lenguas decían que los del PP habían preferido «esconderlo». Acudió, eso sí, la mujer del presidente del Gobierno, Sonsoles Espinosa, que a falta de famosos de renombre fue la que más ilusionó a las cientos de personas que se congregaron a la puerta del Congreso para ver entrar a las personalidades. En total había unas 2.000 personas invitadas, pero la fiesta fue más bien sobria.