La caída en la trampa del carril

Un total de 4.909 personas pasaron por el Hogar del Transeúnte de León, que experimentó un descenso de pernoctaciones en el 2004, pero aumentó las permanencias

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A. Caballero - león
León

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Hay una triada de términos con los que se cataloga en un primer dictamen a las personas que entran en el hogar del transeúnte de León: familia, trabajo y salud. Las 4.909 estancias recibidas el año pasado en la instalación leonesa pasaron este examen, y el 70% de ellas carecía al menos de dos de estas necesidades. A partir de ahí, comienza «la trampa del carril». El eufemismo resume la situación de marginalidad que impregna a las personas que se ven impulsadas a utilizar la casa regentada por la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios, en la que pernoctaron en el 2004 un total de 1.517 personas, un 7% menos que en el 2003. Fueron menos, pero se quedaron durante más días. Y esto, hasta cierto punto, es un problema que debe evaluarse cuando se está «en el carril», porque se asimila como regular la situación y se pierde la perspectiva necesaria para la posible reinserción social. En cambio, cuando la permanencia viene acompañada por el programa asistencial del hogar, que ayuda a los internos a la rehabilitación y les da tiempo para buscar empleo, la iniciativa de los responsables de la casa de aumentar este último año las estancias de 3 a 5 días, e incluso más en función de sus especificidades, cobra su verdadera dimensión. Se habla con ellos, se les intenta convencer de que hay una salida y se les ofrecen las herramientas necesarias para pasar del pensamiento a la acción. Bien sabe esto Ascensión Pérez, trabajadora social del centro, que asegura que «en los últimos tiempos se ha registrado el retorno de gente que dejó la casa hace entre 3 y 5 años». Las cifras avalan esta tendencia que intenta combatir el programa asistencial: un 23% de los casos contabilizados en León cuenta de 11 a 20 años de antigüedad en el transeuntismo. Para el hermano José Luis Alonso, director de la casa del transeúnte, los estereotipos carecen de importancia: no importa que un 16% de los usuarios sean extranjeros, que la franja de edad de 40 a 49 años se lleve el 29%, que los solteros soporten el 61%, que el 59% no tenga profesión o cualificación, porque, como siempre insiste, «lo más común entre todos los que llegan es la soledad». Cada vez hay más gente, pero cada día está más sola. Parece una contradicción. Pero cada noche, hasta el casco histórico de la capital leonesa, cerca de la Catedral de León, llega puntual «el carril». Y allí, hay 21 camas que nunca están vacías. Que nunca se quedan solas.

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