El intento fallido de la aerolínea leonesa fue el noveno que sufre el sector en España desde 1997
Lagun Air deberá romper la historia de fracasos de la aviación regional española
La poderosa Air Europa también tuvo que cerrar en el 2001 su filial para vuelos de medio recorrido
Swiftair, una aerolínea que transportaba mercancías en horarios nocturnos, quiso aprovechar sus aviones con la liberalización del transporte aéreo para llevar viajeros de Badajoz a Madrid y Barcelona. Su cierre en 1996 tras una breve vida abrió una larga lista de fracasos en la aviación regional, cuyo noveno y último capítulo fue el proyecto de Lagun Air, que ahora afronta un segundo intento gracias a tres empresarios leoneses. Al abandono Swiftair le siguieron en 1998 Líneas Aéreas Guipuzcoanas y apenas un año después su asociada Líneas Aéreas Navarras, compañías que enlazaban San Sebastián y Pamplona con Madrid y Barcelona. El siguiente capítulo lo protagonizó Prima Air, un proyecto de empresarios gallegos que pretendía diferenciarse en calidad del servicio, pero los costes se dispararon y los accionistas decidieron en 1998 que no estaban dispuestos a aportar más capital. Cataluña vivió otros dos proyectos fallidos de aviación regional, se trata de las aerolíneas asociadas, Air Cataluña e Intermed, que nacieron atraídas por la subvención de la Generalitat para dar cobertura al aeropuerto de Gerona, la primera con pequeños aviones de 18 plazas y la segunda con otros de 42. Dependían casi en exclusiva de Internet para las reservas y cerraron en el 2002 tras una corta vida. Incluso la poderosa Air Europa, del salmantino Juan José Hidalgo, tuvo un intento de aviación regional con Air Europa Express, que ofrecía vuelos de Valladolid a Barcelona y entre las Baleares y varios destinos levantinos con once aviones de 68 plazas. La aventura concluyó con la crisis que provocaron en el sector los atentados del 11-S del 2001. El caso más parecido al de Lagun Air fue el de la sueca Iberline, una empresa especializada en concursos públicos que tenía varios aviones Saab 340 como los de la aerolínea leonesa parados en Suecia, y en el 2002 -año de elecciones autonómicas- acudió al concurso del Gobierno riojano para dar servicio a su recién inaugurado aeropuerto, que abandonó al cabo de poco más de un año.