| Reportaje | Siempre en nuestra memoria |
Un buen amigo de los más pequeños
Una de las características del Pontífice fue la simpatía que profesaba hacia niños y jóvenes
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) afirmó ayer que, con la muerte de Juan Pablo II, «los niños del mundo han perdido a uno de sus mayores amigos», ya que el fallecido Papa «hizo de la dignidad y del cuidado de los niños uno de sus temas más constantes», según informó la agencia de noticias Europa Press. En un comunicado, el organismo afirma que el sistema de la ONU debe rendir homenaje al Pontífice «por su compasión con los niños desventurados, por su compromiso con las masas hambrientas del mundo, por su apoyo al diálogo entre las civilizaciones» y «por el gigantesco papel que jugó en el escenario humanitario global». «Los niños del mundo han perdido a uno de sus mayores amigos», afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Carol Bellamy. «El Papa hizo de la dignidad y del cuidado de los niños uno de sus temas más constantes», añadió la directora. Asimismo, recordó que el fallecido Pontífice se pronunció frecuentemente contra la explotación de los niños e instó constantemente a los dirigentes mundiales para que se comprometieran plenamente a favor de la supervivencia, la salud y el bienestar general de los menores de edad. También con los jóvenes «Soy un joven de 80 años». Se lo dijo a los 700.000 jóvenes que le aclamaron en el Aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid. Fue en mayo de 2003, en la quinta visita del Papa a España. Aunque la agenda era apretada, quiso celebrar un encuentro con ellos. Contrario al uso del preservativo, al divorcio y al matrimonio homosexual, por ejemplo, el Papa no se lo ha puesto fácil a los jóvenes católicos del siglo XXI. Aún así, ellos siempre le han respondido. Cada tres años se han celebrado Jornadas Mundiales de la Juventud, pero también ha habido encuentros europeos con los jóvenes y 'citas' en cada país que ha visitado. Les ha dedicado cientos de cartas y siempre se ha preocupado por acercarse a ellos. Incluso en sus últimas horas de vida. Y es que Juan Pablo II siempre ha destacado por su buen carácter y por lo cerca que se ha mostrado siempre de todo el mundo. Por intentar que posturas distintas llegasen a un acuerdo y que quienes se odiaban pudiesen reconciliarse. Adiós a un pontificado que ha dejado huella en el mundo entero después de 26 años y cuya despedida final será el próximo viernes con el entierro de Juan Pablo II.