| Crónica | Integración y fiesta no están reñidos |
Convocó la Once, acudieron 900
Sahagún albergó las jornadas de convivencia convocadas por la Organización Nacional de Ciegos Españoles, dirigidas a sus asociados residentes en la comunidad autónoma
Tras quince años organizando jornadas de convivencia entre los asociados de la Organización Nacional de Ciegos, la decimosexta entrega hizo de Sahagún capital territorial del organismo por un día, para que casi 900 participantes, llegados desde todos los puntos de la autonomía, unieran a la experiencia de la convivencia y a la importancia de este tipo de celebraciones el punto especial del repaso a las excelencias turísticas de la villa. José Manuel Lora, alcalde de la población, puso de manifiesto en el acto de bienvenida la importancia del encuentro y evaluó el notable interés que generó esta cuestión entre «la familia que forma la Once» con lo que se valora de forma notable la oferta social y cultural. La visita «debe hacernos reflexionar» en palabras del alcalde «sobre la importancia de la localidad, algo que habrá que tener en cuenta de cara al futuro, puesto que debemos sentirnos orgullosos de visitas de estas características. Los que vienen llegan buscando un camino de paz y diversión que tenemos que ofrecerles a toda costa, y sin duda, nos sentimos orgullosos de que sea así en la actualidad» reiteró el alcalde. Medio en broma María Luz Hernández Benito, presidenta del Consejo Territorial de la Once manifestó sentirse como en su propia casa «a la vista del recibimiento que se nos ha tributado. Empezamos a organizar este tipo de iniciativas un poco en broma, y vamos ya para dieciséis años, que no es poco. Precisamente, aquellos primeros pasos los dimos en Hospital de Órbigo y el compañero de Calzada del Coto, Josechu, vecino de la población y que nos acompaña hoy en este acto». La responjsable del organismo en la comunidad autónoma castellana y leonesa significó la necesidad que tiene la sociedad de conseguir «una convivencia pacífica, tranquila, amena y diáfana, en la que prevalezcan por encima de todo los valores que nos unen y que hacen que sea posible materializar reuniones de estas características, donde se ha demostrado que Sahagún nos concede todos los condicionantes necesarios para hacer de este acto algo único y particular, puesto que el sentido familiar que nos une, se refuerza de forma notable con este tipo de celebraciones. La jornada matinal se dedicó a la realización de visitas de carácter turístico, con un recorrido rápido y concreto a las zonas turísticas más interesantes de la villa. «Ha sido una jornada especialmente satisfactoria para quienes residimos aquí todo el año» destacó el alcalde «porque es una forma de dar a conocer a nuestro entorno todo lo bueno que se puede ofrecer en esta zona». Por la tarde, los juegos lúdicos y culturales se adueñaron del panorama, todo ello celebrado en los alrededores de las instalaciones deportivas. Para que no faltara de nada se sumó al cupo de la programación una sesión de baile, con la que recurrir a los sistemas más tradicionales para dotar de una despedida sin igual a los asistentes al acto, que pudieran dar cuenta de la jornada alegre vivida en la población. Labor social El encuentro, a criterio de sus organizadores, no deja de ser sino «una muestra más de la gran labor social que se realiza con la venta del cupón, de tal forma que la aportación que se hace cada día, repercuta de forma notable en la sociedad, para que al final, el beneficio sea mútuo y haya un motivo más para la alegría en circunstancias de estas características» repitió la responsable en la comunidad, María Luz Hernández. Sentido de realización «No debemos olvidar» reiteró «que nos sentimos integrados dentro de la sociedad de una forma muy especial, tanto que cada vez se hace más fácil el encontrar centros cívicos culturales donde sin ningún tipo de barrera nos sentimos realizados y participamos del dia a dia con el resto de vecinos. La convivencia y hospitalidad es algo que sin duda hace que nos sintamos realizados y felices de cuanto nos rodea en la vida diaria». Finalizado el acto, los participantes regresaron a sus localidades de origen, dando cuenta de las excelencias de la jornada, del buen tratorecibido y de la necesidad de no perder las buenas costumbres que, habitualmente, se reiteran en este tipo de usos y celebraciones, a la vista de que la camaradería que reina y el buen humor de que se hace gala siempre en estos casos, no deja de ser sino un motivo de especial satisfacción para que podamos seguir adelante con la misma ilusión de siempre.