La provincia leonesa sigue siendo la que más habitantes perderá, un 8%, hasta el 2017
El plan de población pretende evitar que León pierda 37.000 habitantes
La sangría poblacional, según el INE, se mantendrá durante los próximos doce años La Junta tendrá que def
Ya no hay que mirar hacia atrás para constatar la persistente sangría de habitantes que sufre la provincia leonesa y que sin lugar a dudas se ha convertido en el principal problema que afecta al conjunto de la comunidad autónoma. Ahora basta con revisar la proyección demográfica que ha elaborado el INE para los próximos doce años para comprobar que tanto León como el resto de Castilla y León continuarán perdiendo población hasta el próximo año 2017 a un ritmo (-4,39%) sólo superado por Asturias (-6,5%) y muy semejante al que seguirá Galicia (-4,3%). De hecho, de continuar la actual tendencia demográfica, la provincia de León podría perder más de 36.000 habitantes en los próximos doce años, lo que la sitúa a la cabeza de la comunidad en lo que a sangría demográfica se refiere, seguida de lejos por Salamanca, que podría perder cerca de 20.000 habitantes, y de Zamora, cuyo recorte superaría los 18.000 habitantes. En el conjunto de la comunidad, el descenso de la población previsto hasta el año 2017 supera los 70.000 habitantes. En esta proyección demográfica, el INE diseña dos posibles escenarios, en función de cómo evolucione la llegada de inmigrantes a la comunidad, un factor que hasta hace muy poco se consideraba un importante freno a la fuerte pérdida de población que sufre Castilla y León. Así, en el mejor de los casos, es decir, de mantenerse la actual tendencia en la llegada de población inmigrante, León perdería 33.625 habitantes hasta el año 2017, lo que supone un descenso del 6,82% respecto al censo correspondiente al 1 de enero del 2004, que cifraba la población de la provincia leonesa en 492.720 habitantes. En el peor de los casos, es decir, si comienza a disminuir la llegada de inmigrantes, el descenso de la población leonesa sería mucho más drástico, alcanzando los 39.276 habitantes menos en el año 2017, lo que supone un recorte de casi el 8%. Atendiendo a estas pesimistas perspectivas, y al hecho de que Castilla y León lleva más de ochenta años perdiendo habitantes, los grupos parlamentarios popular y socialista han logrado consensuar 73 medidas concretas dentro de la llamada Estrategia contra la Despoblación, que será aprobada de manera oficial a lo largo del próximo mes de julio.