| Reportaje | Los días más calientes |

Intenso suspiro de verano

Las temperaturas superaron ayer los 34 grados, en un caluroso fin de semana del que se benefician especialmente las terrazas de los bares y restaurantes de la capital

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Daniel Lagos - león
León

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Pisar el asfalto nocturno se convertirá este fin de semana en una aventura mucho más masiva y sin duda divertida de lo habitual. El calor instaurado en la provincia atraerá a gran parte de los ciudadanos a visitar las terrazas veraniegas instaladas en la ciudad, que aprovechan el brusco cambio de temperaturas para ofrecer a sus clientes una oportunidad de disfrutar de un aire libre nocturno que no siempre se les ofrece a los leoneses. Nadie duda que la ciudad no pertenece a ese ámbito a veces tan envidiado de la geografía española que posee un verano eternamente cálido a través del cual poder enfriar todas esas inquietudes veraniegas, pero tampoco está de más que el destino favorezca en algunas ocasiones a estas tierras en general poco dadas a regalar la fortuna de los helados y la manga corta. Esteban Díez, presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, no duda en comentar la alta probabilidad que existe en torno al hecho de que «se den factores que ayuden a que de noche la gente acuda a lugares a los que normalmente sólo visita por las tardes», refiriéndose a piscinas y demás lugares de entretenimiento en los que se puede habitualmente combatir el sofocante calor. Díez afirma al respecto que «es probable que mucha gente se acerque a las playas de Galicia y Asturias a pasar el fin de semana, aunque también es cierto que los veraneantes leoneses deben aprovechar estas altas temperaturas para hacer uso de servicios que en pocas ocasiones tienen como preferencia», debido a que el fresco tan habitual en la provincia supone un inconveniente más que notable. Sin embargo, no todos asumen este tiempo con aceptamiento grato, es más, son muchos aquellos que, no acostumbrados a estas temperaturas, consideran un exagerado clima de calor lo que se ha venido encima. El Instituto Meteorológico de León confirmó ayer que se mantendrán las altas temperaturas durante todo el fin de semana, llegando a superar los 34 grados, y añadió que «se tratará de un fin de semana a aprovechar, pero sólo por parte de aquellos que lo ven desde el punto de vista positivo, que tampoco son todos». Esto indica que las condiciones climáticas no son vistas desde un mismo parecer por todos. «Aquí andamos con clientes bajo cero debido a que con el calor nadie se acerca por la tarde», comenta el dueño de una cafetería de León. «La ciudad está desierta», añade. Visto así, tampoco es cuestión de fundamentar la aparición del calor con un optimismo general, ya que para algunos ni siquiera el disfrute de unas condiciones veraniegas estandarizadas resulta suficiente para justificar este calor sorpresivo. Escapar a las terrazas Pero por parte de la juventud queda patente el reflejo de la ilusión de una felicidad radicada en un sol que, además de dar calor, ilumina sus rostros de helados, piscinas y refrescos cuyo sabor resulta, para el paladar, más veraniego que nunca. Y también se encuentra la sonriente posición de aquellos hosteleros que ven cómo a horas pertenecientes a la madrugada sus locales se llenan de juventud cansada de sufrir el calor en la soledad de sus hogares, sonriendo aún con mayor alegría cuando por fin pronuncian unas palabras para aquellas empleadas dedicadas a atender una terraza repleta cuyas sillas que aún casi no habían estrenado ocupante nocturno. Para muchos, esto justifica el soportar temperaturas más altas de lo acostumbrado, pese a que en ocasiones no está de más darse cuenta de la importancia de conocer aquellas precauciones que deben tenerse en cuenta a la hora de combatir ese calor. Pero, teniendo en cuenta estos factores, el verano alcanza en la provincia su período álgido de consideración como «verano», porque al fin y al cabo es en esta estación cuando los pasajeros del tren anual deciden elegir el camino del divertimento convertido en la necesidad de mojarse, refrescarse y sonreír a la luz del sol.

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