Diario de León

El embalse de Luna es uno de los más afectados y el que está provocando más restricciones

Las reservas de Riaño rozan la mitad de agua que se embalsaba en junio

Gran parte del agua que retiene esta presa se está desviando a Valladolid y a Palencia

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E.G. Bermejo - león
León

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La sequía pasa factura a los embalses leoneses y la prueba más feaciente es el pantano de Riaño, que ha visto cómo se reducía en dos meses el 42% del agua embalsada. En el mes de junio el pantano de Riaño se encontraba al 86,42% de su capacidad, con 562,6 hectómetros cúbicos; a fecha de ayer la cantidad de agua embalsada cubría el 44,85% con un total de 292 hectómetros cúbicos de agua embalsada. Por otro lado, el pantano del Porma ha reducido su capacidad en un 47% en el mismo periodo de tiempo, el de Luna -el más afectado- en un 68% y el de Villameca en un 66%, en estos momentos se encuentra al 9% de su capacidad total. El verano ha hecho estragos en cuanto al agua embalsada de la provincia, que gracias a las nevadas del invierno, no han supuesto grandes pérdidas para la agricultura de la zona, que comienza a sufrir ahora las mayores restricciones e incluso privaciones no sólo en el riego sino también en el consumo. La evolución anual En marzo, cuando comenzaba el deshielo el pantano de Riaño tenía embalsados 400 hectómetros cúbicos de agua, un 61,7% de su capacidad total; el del Porma 185 millones de metros cúbicos, el 58% de los 317 hectómetros cúbicos totales; el pantano de Luna contaba con 182 millones de metros cúbicos, el 60% de su capacidad y el de Villameca 10,68 hectómetros cúbicos, el 53% de los 20 máximos que puede almacenar. Con la subida que sufren al terminar la primavera, los embalses leoneses aumentaron notablemente el agua embalsada alcanzando en general un 85% de la capacidad total de cada uno, que con el transcurso del verano se ha reducido hasta alcanzar mínimos históricos, dejándolos al 40% en el mejor de los casos y llegando al 10% en el que se encuentra en peor situación. Las asociaciones agrarias ya habían alertado de la situación y aconsejaron el cumplimiento de un plan de gasto acorde a las necesidades de los regantes. Además, estas asociaciones al igual que diferentes administraciones competentes en la materia, explicaron que las nevadas que tuvieron lugar este invierno, consecuencia de las dos olas de frío que sufrió la provincia, salvaron a León de consecuencias mayores para la agricultura. Por otra parte, dichas asociaciones agrarias, a las que se suma la Cámara Agraria de León, reivindican la preferencia de los agricultores leoneses al consumo del agua embalsada en la provincia dado que una gran cantidad del agua de la que disponen los regantes se está destinando a paliar la sequía que sufren las provincias de Valladolid y Palencia. Los agricultores se reafirman en que al comienzo de la campaña de riego, no precisaron el desembalse de agua de los pantanos y ahora comienzan a ver cómo se restringen las cuotas en la etapa decisiva de la campaña. El pantano de Luna es el principal embalse afectado tanto por la sequía -se encuentra al 22% de su capacidad total con 67 millones de metros cúbicos- como por el agua cedida al resto de provincias. Comienzan las restricciones Como consecuencia, los regantes de la Presa del Esla están siendo los más afectados en el trasvase del agua de los pantanos leoneses por lo que a partir de septiembre comenzarán a sufrir restricciones de agua. Por otra parte, hay una docena de pueblos de la provincia que para poder consumir agua potable están requiriendo el apoyo de camiones cisterna y otra treintena ya tienen graves problemas para el abastecimiento de agua.

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