La Junta obliga a sacrificar vacas en Riello con anticuerpos de lengua azul
Aunque no existe un foco del mal de la lengua azul y, según explicó a este periódico en su edición de ayer el jefe de Agricultura de la Junta, Fidentino Reyero, «no puede haberlo», porque el mosquito que lo transmite no se cría en León, el Ejecutivo autonómico se ha visto obligado a sacrificar una granja completa de ganado vacuno en Riello, porque tenían los anticuerpos del mal de la lengua azul. Según ha podido saber este periódico de fuentes de la Junta, la vacas que han sido sacrificadas venían de Huelva, donde habían estado pastando durante meses y, donde sí que ha habido un foco de infección. Estas mismas fuentes indican que este ganado vacuno había estado en dos pastos diferentes, en el límite de Badajoz con Huelva, y que cuando tuvieron que salir de allí para venir a León fueron vacunadas con la vacuna ETC, que les introdujo los anticuerpos. En cualquier caso, desde la Junta se insiste en remarcar que no existe foco alguno del mal de la lengua azul y que ésta fue una medida meramente preventiva, porque entre otras cosas, el hecho de que estas vacas tuvieran los anticuerpos no suponía peligro alguno para otros animales, porque esta enfermedad no se transmite de un animal a otro, puntualizan las fuentes consultadas, confirmando lo que ya aseguró a Diario de León Fidentino Reyero. Orden ministerial Por otra parte, las organizaciones agrarias Asaja, UPA, Coag y la Confederación de Cooperativas valoraron la orden ministerial que se publica hoy sobre la lengua azul y pidieron al Ministerio de Agricultura que medie entre Comunidades Autónomas para que haya una mayor coordinación en las autorizaciones. Los portavoces de las organizaciones agrarias mantuvieron ayer una reunión con representantes del Ministerio de Agricultura donde se les informó del contenido de esta orden, que amplía las zonas restringidas de los focos de lengua azul a determinadas comarcas de Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha. Esta orden también permite regular los movimientos de los animales situados en el área de 20 kilómetros alrededor de los focos, para posibilitar el envío para sacrificio o lidia a zona restringida y a zona libre.