Un pasito y un gran paso
Menudos y mayores afrontaron ayer su particular vuelta a las aulas, para unos el colegio y para otros la selectividad
A eso de las nueve de la mañana se abrió la veda colegial en León. Los más pequeños y los más mayores vivieron su particular vuelta a las aulas, para algunos su primera incursión en la vida colegial suponía todo un trance, un pasito hacia la cimadel conocimiento y el desarrollo que sin embargo y a tenor de la imagen, a unos cuesta más que a otros. Los mayores rendían cuenta (¿por última vez?) en la antesala de la Universidad, un gran paso que habrá de dirimir en muchos casos su futuro académico. Al pasear por los pasillos de las distintas facultades y por los patios de los colegios se aprecia un nexo común en mayores y pequeños, y es que no son pocos los que tiemblan como flanes ante la separación de los padres o la eventual pregunta sin responder. Uno recorre los aledaños de los centros donde la selectividad arrecia y observa un sembrao de chavales deshojando la margarita de los apuntes en busca del vistazo fugaz que les eleve al séptimo cielo... o al 7,7, que para el caso viene a ser lo mismo. El caso es que a la hora de rendir cuentas, ya sea la tabla del dos u operaciones matriciales, uno suda la gota gorda. A buen seguro los más de 600 rapaces que lidian con la selectividad desde ayer y los casi 4.000 niños que acuden por primera vez al colegio mentan para sus adentros la fortuna, es de esperar que no les haga falta.