Pedaladas por el medio ambiente

Mario Amilivia y Manuel Orellana, momentos después de inaugurar la cita
Un año más, y ya van once, se celebró con gran éxito de público el Día de la Bici, una jornada festiva en la que este vehículo de dos ruedas fue el único protagonista. Casi 5.000 leoneses, según la organización, participaron ayer en el evento. Una cita que cada año se convierte en ineludible y que consigue reunir a padres e hijos bajo una actividad común. El pistoletazo de salida de la marcha lo dio el propio alcalde de León, Mario Amilivia, que acompañado por el director general de El Corte Inglés, Manuel Orellana, procedieron a cortar la cinta inaugural pasadas las 9.30 horas. Aún con caras cansadas, que no desdibujaban la ilusión, los más jóvenes copaban la primera línea de salida. No era una carrera, pero ya se sabe la juventud es descarada y a nadie le gusta perder. Las primeras pedaladas, aún sin tocar el albor de la mañana, emanaban entusiasmo y reflejaban el éxito de una cita que cada año organiza la Concejalía de Medio Ambiente y El Corte Inglés. Una jornada reivindicativa Aquí no hay grandes puertos, ni siquiera hay que quedar primero, tan sólo hay que colaborar y denunciar, aunque sea simbólicamente, la contaminación del entorno que por lo que parece está creando cicatrices imborrables a una naturaleza herida. Este afán crítico y reivindicativo se extendió por los catorce kilómetros de ruta que duró la marcha cicloturista. Las calles de León se llenaron, durante tres horas, de mayores y pequeños -incluso bebés- que montados en sus bicicletas concurrieron bajo un lema común: «La ciudad sin mi coche». Kilómetro a kilómetro, sin perder la sonrisa, pedalearon hasta la meta, pero esa no fue su única victoria. El triunfo, por lo menos para muchos, según explicaron, estuvo en la exigencia -a quien competa- de luchar contra la contaminación. Por eso, el encuentro de ayer no fue una cita deportiva al uso, lo que quiso ser, o por lo menos para lo que se gestó, es para potenciar el uso de otro tipo de vehículos, que sin restringir la movilidad, permiten desplazarse por la capital leonesa. La prueba terminó a las 12.15 horas en la Plaza de la Catedral. Dibujando una estampa curiosa, los turistas se mezclaban con las bicicletas, mientras observaban la majestuosidad de este histórico enclave. . Una rifa para todos los públicos Llegó el momento más esperado por todos, pero si las cara es el espejo del alma los más pequeños disfrutaban como nadie. En un escenario levantado para la ocasión, a los pies de la construcción gótica, un maestro de ceremonia, ayudado por un niño y una niña, comenzó a sacar papeletas de una caja. Cada boleto tenía un número, y si éste era el mismo que el de la inscripción, regalito al canto. Entre los premios, siete bicicletas -lo más codiciado por los jóvenes-, dos deuvedés, una televisión y tres bancos multiejercicios. Una vez concluido el sorteo la jornada festiva cerró su telón hasta el próximo año. Los coches volverán a ocupar las calles y las bicis llenarán los trasteros.