No hubo muchas cartas; ahora se estilan los e-mail

Al margen de recibir las cartas de los niños leoneses, los carteros reales repartieron caramelos -unos más dulces que otros, ya que alguno los confundió con los obsequios de los camellos- por las calles de la ciudad. No estuvieron muy finos los pequeños en su escritura a la antigua usanza, con papel, lápiz, sobre y sello con la cara del rey de España, y cuando se les solicitó que depositaran las misivas algunos apuntaron que las habían enviado previamente por e-mail. Avances de la era de la información, donde el mundo globalizado permite que de León a Oriente sólo diste un clic de ratón informático.